miércoles, 4 de noviembre de 2015

Glorias de África: Ndaye Mulamba

[Por Diego Martín Yamus] Conoció el éxito y el fracaso, la paz y la guerra, la claridad y la oscuridad, la riqueza y la pobreza. Y no sólo dentro de la cancha. Como varios compatriotas suyos, Pierre Ndaye Mulamba (Kananga, 4 de noviembre de 1948) experimentó todos los altos y bajos posibles de la vida, una vida marcada por la delicada situación política en su República Democrática del Congo. Pero igual trascendió grandemente como un enorme goleador de los años 70.

Sus primeros tiempos con la pelota no fueron tan importantes. Surgido de la cantera del Renaissance du Kasaï, debutó en el equipo superior en 1964 y permaneció hasta 1971. En ese interín, comenzó su historia con la selección de los Leopardos, cuando el país aún se llamaba Congo Kinshasa. Y ya denominado Zaire bajo la dictadura de Mobutu Sese Seko, jugó en el AS Bantous antes de pasar en 1972 a su gran amor, el prestigioso AS Vita Club, con el que ganaría 6 ligas locales, 7 Copas del Congo y dos Challenge Papa Kalala entre el 72 y 1988, año de su retiro. Entre 1973 y la primera parte de 1974, “Mutumbula” (asesino) o “Volvo”, como lo apodaban, vivió sin duda su mejor momento. 

Aparte de conquistar el torneo y la Copa de su país, el 9 de diciembre del 73, en el partido decisivo de las eliminatorias para el Mundial de Alemania frente al poderoso Marruecos en Kinshasa, ingresó en el segundo tiempo y a los 60 minutos abrió el marcador para la goleada por 3 a 0 y el pasaje mundialista. Sólo una semana después, el 16, se consagró por primera y única vez a nivel internacional cuando el Vita Club goleó como local 3-0 al Asante Kotoko de Ghana y ganó la entonces Copa de Campeones de Africa. Y su punto más alto fue en marzo del 74, donde Zaire arrasó en la Copa Africana de Naciones de Egipto para llevarse su segundo trofeo continental y Mulamba fue el gran responsable marcando 9 goles, hasta hoy récord en un solo campeonato, entre ellos dos en cada uno de los encuentros definitorios ante Zambia el 12 y 14 de marzo en El Cairo -video-, en la única final repetida de la historia. Desde ya no sólo fue mejor jugador, goleador y parte del once ideal de la CAN, sino que a su regreso fue condecorado por el mismísimo Mobutu con la Orden Nacional del Leopardo.
Llegó junio y la oportunidad de Ndaye y sus compañeros de disputar un Mundial como primera nación del Africa Negra. Todo parecía ir por buen camino con una buena preparación del equipo y hasta la ayuda del dictador en su formación. Y Zaire empezó con una decorosa derrota 0-2 ante Escocia. Pero al siguiente encuentro todo se derrumbó: los futbolistas no recibieron ni un centavo de los 45.000 dólares de premio que les habían prometido si ganaban, por lo que en protesta no opusieron resistencia a la poderosa Yugoslavia que los vapuleó 9 a 0; para colmo, Ndaye fue expulsado a los 23 minutos por el árbitro colombiano Omar Delgado por agresión en forma errónea, ya que la misma la había cometido su compañero, el recientemente fallecido Ilunga Mwepu. Por eso se perdió el último encuentro ante Brasil (0-3) pero no la escandalosa vuelta a su patria, donde se dice fueron amenazados por allegados a Mobutu por la pobre actuación. En 1976 intentó revancha en una nueva Copa Africana en Etiopía y marcó un gol ante Sudán (1-1) en el cierre de la primera fase, pero su equipo fue eliminado allí. Y en 1980, en el camino al Mundial de España 82, le convirtió un tanto a Mozambique en el 5-2 de la primera ronda pero los zaireños fueron marginados luego por el gran Camerún. Para 1981 fue, al menos, subcampeón de clubes de Africa con el Vita, ante el gran Jet Tizi-Ouzou argelino. Igual siguió obteniendo triunfos, el último en la Liga local en 1988, antes de colgar los botines.

Ndaye aún no sabía que estaba por vivir sus peores tiempos. Ya completamente alejado del fútbol, en 1994 y tras ser distinguido con honores en el marco de la Copa Africana de Túnez, al volver a Zaire fue víctima de un atentado cuando, en plena guerra del Congo, soldados rebeldes le dispararon en una pierna por error, lo que le llevó ocho meses de recuperación albergado por un tal Emmanuel Paye-Paye. Encima, su hijo mayor fue asesinado y en 1996 debió exiliarse como refugiado en Sudáfrica, primero en Johannesburgo y luego en Ciudad del Cabo, donde fue adoptado por una familia en un centro especial. 
En ocasión de la CAN 1998 en Burkina Faso, se hizo un minuto de silencio al saberse erróneamente que Mulamba había fallecido en un accidente de una mina de diamantes en Angola, sin embargo el otrora glorioso delantero estaba desempleado y se había dado a la bebida. Por suerte su destino cambió, empezó a dirigir conjuntos de fútbol amateur de refugiados, ganó un campeonato de la categoría en 2007, se casó con una mujer sudafricana y mantuvo un importante encuentro con Danny Jordaan, presidente del Comité Organizador del Mundial de Sudáfrica, que al saber que vivía en Ciudad del Cabo, lo visitó y lo invitó a colaborar en el desarrollo del balompié en la región. Por ese entonces, Rainbow Circle Films, una compañía sudafricana, produjo una película llamada “Forgotten Gold” (“Oro olvidado”) inspirada en su vida, en donde se mostraban sus días de retorno a la República Democrática del Congo para un emocionado reencuentro con su familia y sus compañeros del fútbol, y para encontrar a los autores de su atentado, confrontándose con su pasado y reclamando su legado. La misma, proyectada en ocasión del Mundial, incluía entrevistas con otras estrellas del Africa Negra que reflejaban el rol inspirador que Mulamba dejó a su generación. En ese momento el recuperado goleador manifestó: “Quiero ser reconocido como el jugador que fui, pero he encontrado un nuevo sentido de propósito al estar aún vivo para disfrutar el simple toque de una pelota de fútbol”. Esa fue su gran vocación. Es que Pierre Ndaye Mulamba fue un delantero que le hizo goles a los dolores de la vida.

martes, 3 de noviembre de 2015

Glo CAF Awards: Los 10 nominados

La Confederación Africana de Fútbol (CAF) dio a conocer los 10 nominados para los premios de Jugador Africano del Año y Jugador Africano del Año basado en África. Entre los primeros, se destaca el ganador en las últimas ediciones Yaya Touré, el gabonés Aubameyang, el egipcio Salah y el sudanés "Karika", único que competirá en ambas categorías. Completan el ghanés André Ayew, el tunecino Abdennour, el senegalés Sadio Mané, el marfileño Aurier y los argelinos Brahimi y Feghouli. 
En la categoría para los jugadores que aún militan en clubes continentales, además del mencionado Karika, del Al Hilal sudanés, irán por el premio el marroquó Abdeladim Khadrouf (Moghreb Tetouan), los argelinos Baghdad Bounedjah (Etoile du Sahel de Túnez), Mohamed Meftah (USM Alger) y Zineddine Ferhat (USM Alger), el sudafricano Erasmus (Orlando Pirates), el ecuatoguineano Felipe Ovono (Orlando Pirates). Completa los diez el trío del TP Mazembe congoleño: el goleador tanzano Mbwana Aly Samatta, el arquero Robert Kidiaba Muteba y Roger Assalé, una de las promesas del fútbol marfileño.

Los encargados de votar a los ganadores serán los entrenadores los seleccionados de las 54 asociaciones afiliadas a la CAF. La noche de la entrega de los premios Premios Glo CAF 2015 está programada para el 7 de enero de 2016 en Abuja (Nigeria). 

lunes, 2 de noviembre de 2015

Sub 17/ Nigeria y Malí a semis

África se aseguró al menos un exponente en el podio del Mundial Sub 17 que se está desarrollando en Chile tras los triunfos de Nigeria y Malí sobre Brasil y Croacia, respectivamente, por los cuartos de final para obtener el pasaje a las semifinales. 

Los malienses, campeones africanos de la categoría, están teniendo un gran torneo pero debieron trabajar mucho para imponerse 1-0 a los sorprendentes croatas. Un gol de Sekou Koita y una buena defensa permitieron a Malí ganar por la mínima diferencia. Las Águilas se hicieron con el control del partido gracias a su presión alta y su velocidad, y sus delanteros hicieron la diferencia. Sidiki Maiga controló un balón largo en el área para asistir a Sekou Koita, que no perdonó y marcó el único tanto del encuentro. En el segundo tiempo, pese a la franca mejoría de Croacia, Malí estuvo muy seria en defensa, esperando el error del rival para sorprender al contragolpe, donde pudo haber aumentado la distancia en varias contras muy peligrosas, aunque el buen papel del arquero croata impidió que se aumentara el marcador. Con este triunfo, por primera vez en cuatro participaciones, Malí se mete en las semifinales de un Mundial Sub 17, ante el ganador de Bélgica y Costa Rica. "La meta real es ganar la copa. La gente en Mali adora el fútbol y necesitan que ganemos esta copa para ellos", expresó el entrenador Baye Ba.
El campeón defensor Nigeria -mayor ganador con 4 títulos- se sacó de encima a su más inmediato perseguidor: Brasil -campeón en 1997, 1999 y 2003-. Fue 3-0 con goles del máximo artillero del certamen Osimhen -8 goles-, Michael y Anumudu. A pesar de lo abultado del resultado, el desarrollo del partido mostró a un Brasil mejor en el inicio pero sin efectividad en ataque. Nigeria aprovechó su momento y el flojo partido del arquero sudamericano para en del minuto 29 al 35 marcar los tres goles y liquidar las cosas. Ahora, a las Súper Águilas se les viene un rival de temer, ya que México fue campeón en 2005 y 2011 y es un país que hace años que viene trabajando de gran forma en sus divisiones juveniles.

Es la sexta vez en 16 ediciones del Mundial Sub 17 que el continente africano tiene dos representantes en semifinales. En todas las anteriores también Nigeria fue protagonista de los dúos, en 1985 con Guinea, en 1987 con Costa de Marfil, en 2001 con Burkina Faso y en 1993 y 2007 con Ghana. Y en tres de ellas terminó consagrándose con el título: China 1985, Japón 1993 y Corea del Sur 2007.

domingo, 1 de noviembre de 2015

CHAN/ Definidos los 16 clasificados

La CHAN 2016 de Rwanda ya tiene confirmados los 16 clasificados de este certamen, que es un simil de la CAN (Copa Africana de Naciones) pero destinado exclusivamente para jugadores que militan en las ligas del continente. Este fin de semana, Costa de Marfil y Camerún fueron los últimos en obtener el pase al torneo que se disputa desde 2009 y cuyos campeones fueron RD Congo (2009), Túnez (2011) y Libia (2014).

Los marfileños habían caído en la ida visitando a Ghana por 2-1, pero con el triunfo del viernes 1-0 en el Stade Robert Champroux de Abidjan obtuvieron el pase por el gol de visitante. Boua Koffi anotó el tanto de la clasificación para que Costa de Marfil se sume a Níger y Nigeria como representantes de la Zona Oeste B.
En la Zona Central, RD Congo obtuvo el pase directo por el retiro de República Centroafricana, mientras que Gabón se impuso en el global a Chad por 2-1. Camerún completó los clasificados tras el triunfo en casa del otro Congo luego del empate sin goles en la ida. Ngah Ronald Quan Njalla Limbe fue el autor del 1-0 para la clasificación de los Leones Indomables en Brazzaville.

La Zona Norte tuvo una forma de disputa distinta al resto, ya que se disputó un triangular para definir los dos clasificados, que fueron Marruecos y Túnez quedando en el camino Libia, último campeón de la mano del vasco Javier Clemente.

En la Zona Oeste A, un habitual como Malí volverá a decir presente -sólo faltó en la primera edición- mientras que Guinea sorprendió al dejar en el camino a Liberia y Senegal y meterse por primera vez en una fase final de la CHAN.

La Zona Centro-Oriental tendrá además del local, a Uganda y Etiopía como representantes. Mientras que de la Zona Sur estarán Zambia, Angola y Zimbabwe. Este último seleccionados es, junto a RD Congo, el único que estuvo en todas las ediciones de la CHAN.

A mediados de noviembre, en la capital rwandesa Kigali, se llevará a cabo el sorteo de los cuatro grupos. Habrá que esperar luego hasta el 16 de enero de 2016 para el comienzo del certamen y hasta el 7 de febrero para conocer al nuevo campeón.

Ventaja para el Mazembe en la ida

La Champions va llegando a su fin y cada vez falta menos para conocer al campeón, que representará a África en el Mundial de Clubes de Japón. Este sábado, en el Stade Omar Hamadi y con arbitraje del egipcio Gehad Grisha, el USM Alger recibió al TP Mazembe congoleño con el objetivo de obtener un buen resultado para ir por el título el 8 de noviembre a Lubumbashi. Pero a pesar del gran apoyo del público argelino, que llenó el estadio desde muy temprano, las cosas no salieron del todo bien para los comandados por Hamdi. 

El equipo argelino estuvo inconexo en la primera parte, sin capacidad de generar juego y abusando de las incursiones por izquierda del calvo Benmoussa. El Mazembe pudo controlar bien eso y lastimó con los dos tanques tanzanos de arriba: Samatta y Ulimwengu. El arquero local Zemmamouche tuvo algunas intervenciones determinantes, pero nada pudo hacer con un tremendo derechazo del zambiano Ranford Kalaba que a los 27 minutos estableció el 1-0 para el equipo que dirige el francés Patrice Carteron. El mismo Kalaba volvería a ser protagonista cuando a los 45 se fue expulsado por golpear a un defensor del USM Alger.
En el segundo tiempo, y con un hombre de más, el equipo anfitrión tenía todas las de ganar, pero a los 66' Orfi tocó el balón con la mano, se fue expulsado y le dio la chance a los congoleños de estirar la ventaja. Fue en la ejecución otro zambiano, Sinkala, pero Zemmamouche evitó otro festejo visitante. Pero diez minutos después, por la misma vía, el goleador Samatta no perdonó y puso las cosas 2-0. Un gol de Seguer sobre el final posibilitó el 1-2 final que deja a los argelinos con algo más de esperanza a pesar de la derrota.

La revancha será el 8 de noviembre en el Stade TP Mazembe de Lubumbashi, donde el local buscará su quinto título en la competición mientras que el USM Alger irá por la hazaña y su primer logro.

viernes, 30 de octubre de 2015

Champions: Final de ida en Argelia

[Vía FIFA.com] Este sábado, en el estadio Omar Hamadi de Argel, el USM Argel recibirá la visita del TP Mazembe para disputar la ida de la final de la Liga de Campeones de la CAF, que definirá al representante africano en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA Japón 2015. La diferencia entre los dos clubes rivales, sin embargo, no puede ser más pronunciada.

Por un lado, el equipo local está compuesto casi exclusivamente por jugadores de su campeonato nacional, la gran mayoría de los cuales no tiene experiencia en partidos de este calibre. El club nunca antes había llegado a una final continental.

Por otro lado, tenemos al TP Mazembe, que disputó cuatro finales consecutivas de la máxima competición de clubes africana, empezando por 1967, cuando todavía se llamaba TP Englebert, y ganó dos de ellas. Conquistó dos títulos más en 2009 y 2010. Su plantilla está compuesta por jugadores internacionales procedentes de todo el continente, la mayoría con gran experiencia en finales de primerísima categoría.

Sin embargo, la trayectoria del USM hasta la final ha sido mucho más impresionante que la del rival. El conjunto argelino ha ganado cuatro partidos en la fase eliminatoria y cinco encuentros de grupos. Además, estuvo a punto de convertirse en el primer equipo de la historia de la competición que se adjudicaba los seis partidos disputados en la liguilla de grupos, pero perdió el último, contra el sudanés Al Merreikh, cuando ya tenía garantizado el primer puesto de la tabla.
El entrenador del USM Argel, Miloud Hamdi, podría convertirse en el segundo técnico argelino poseedor de un título de la Liga de Campeones, tras el triunfo de Kheireddine Madoui con el ES Setif el año pasado. Hamdi no podrá contar con el defensa Mohamed Meftah ni con el delantero malgache Carolus Andriamatsinoro, ambos amonestados en el partido de vuelta de la semifinal, saldado con empate a 0-0 y disputado en Argelia. “Tengo gran confianza en el resto de jugadores, y estoy seguro de que todos estarán a la altura de las circunstancias. Tras la trayectoria que han ofrecido, sería un chasco enorme que no levantaran el trofeo".

“Sólo nos faltan 180 minutos para hacer historia. Representaremos a Argelia y al norte de África. Lo daremos todo para asegurarnos de que un nombre argelino aparezca grabado en el trofeo por segundo año consecutivo”, ha declarado Hamdi.

No obstante, no todo son malas noticias para el entrenador, pues los jugadores que llegaron lesionados a los preliminares del encuentro, como los defensas Nacereddine Khoualed, Arslane Mazari, Houcine Benayada y Rachid Nadji, deberían estar disponibles. El delantero Nadji jugó en las filas del ES Setif el año pasado, pero abandonó el club antes del encuentro decisivo de dicha edición.

Rebosante de experiencia 
Precisamente en este aspecto radica otra de las grandes diferencias entre los dos rivales. Varios de los jugadores de Les Corbeaux no sólo han jugado grandes finales, sino que además las han ganado. El guardameta Robert Kidiaba, Jean Kasusula y el mediocampista zambiano Given Singuluma integraban los equipos victoriosos de 2009 y 2010, mientras que el capitán Joel Kimwaki figuró en el de 2010. Los cuatro fueron finalistas de la Copa Mundial de Clubes de la FIFA 2010 y han triunfado en dos ocasiones en la Supercopa de la CAF (2010 y 2011).
Los costamarfileños Roger Assale, Sylvain Gbohouo y Koffi Kouame disputaron el año pasado la final de la Copa de la CAF con el Sewe Sports, contra el Al Ahly. Assale y Gbohouo, por su parte, se han proclamado este año campeones de la Copa Africana de Naciones con los Elefantes. Rainford Kalaba y Nathan Sinkala hicieron lo propio con Zambia en 2012. Casi todos los jugadores del Mazembe participaron además en la final de la Copa Confederación de la CAF 2013, que el conjunto de la RD del Congo perdió a manos del CS Sfaxien.

No obstante, el registro del Mazembe en Argelia no es como para echar campanas al vuelo: no ha ganado ni uno solo de los cinco partidos disputados en el país. Perdió por 5-0 contra el JS Kabylie en la Copa de la CAF en 2000 y, 10 años después, empató con el mismo club y con el ES Setif en la Liga de Campeones. En 2013, volvió a firmar tablas con el Setif en la Copa Confederación. El año pasado, el Setif se impuso al Mazembe en la semifinal, de camino a su triunfo en la competición.

Aunque sus estadísticas en Argelia dejen mucho que desear, sus preparativos para el partido del sábado no tienen tacha. El club ha pasado varios días preparándose para la final en Marruecos, desde donde se dirigieron el jueves a Argelia. Su entrenador, Patrice Carteron, ha asegurado que el trabajo efectuado en Marruecos ha salido a pedir de boca. “Nuestro objetivo consiste en crear un entorno positivo y que los jugadores se sientan muy felices de estar aquí. Se trata de un momento excepcional de nuestras vidas, y lo principal es la voluntad de levantar este trofeo. Para lograrlo, hay que tener la cabeza despejada, una gran mentalidad y sentirse muy feliz por el hecho de prepararse para este tipo de ocasiones. Lo hemos conseguido y ahora saldremos con todo a triunfar”.

El ganador de la final a dos partidos, cuyo encuentro de vuelta se disputará el fin de semana que viene, representará al continente en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA, que se celebrará en diciembre en Japón.

Recuerdo: Maradona en África

[Por Diego Martín Yamus] Por los años 80, Costa de Marfil era protagonista en el mundo del fútbol africano con sus buenas actuaciones tanto en clubes como a nivel selecciones. Pero aquel 1981 el país del oeste fue por casi una semana el epicentro de la atención mundial como nunca. Es que pisaba su suelo nada más y nada menos que Diego Armando Maradona, una promesa ya hecha realidad a días de cumplir los 21 años. Y junto a él, el plantel de Boca Juniors que así comenzó una gira por Africa y luego en enero de 1982 por Asia para solventar los gastos de la permanencia de Diego en el club. Entonces Abidjan, Costa de Marfil, Africa y el mundo se alborotaron como nunca antes con la sola presencia del diez. 
El plantel argentino salió del Aeropuerto Internacional de Ezeiza (Buenos Aires) el 5 de octubre de 1981, una mañana primaveral, en un avión de Alitalia y un rato largo después llegó al verano eterno de Dakar, Senegal. Tras dos horas de escala, otra aeronave, ahora de Air Afrique, los trasladó hacia el Sur, hasta Costa de Marfil, donde se presentaría por segunda vez en su historia en Africa (antes lo había hecho el 1 de enero de 1964 en Marruecos, frente al Reims francés del gran Raymond Kopa), en un cuadrangular con el Stade Abidjan y el ASEC, dos de los más populares clubes marfileños. Cuando la máquina se estacionó en el aeropuerto, cuenta la crónica de la revista argentina El Gráfico, “no hubo policía con machete que impidiera a una multitud morena saltar los cercos y llegar hasta la escalerilla del mismo avión”. El francés colonial impuesto en esas tierras un siglo y medio antes le daba un acento particular al coro de bienvenida cuando gritaba “Dié-gó, Dié-gó”. Para casi todos los argentinos que iban en ese avión África era un destino salvaje. Maradona pisó Abidján listo para comenzar un safari. Vestía camisa blanca y corbata marrón. Pantalón beige pinzado. Zapatos y cinturón de cuero marrón-naranja. Una fotografía de Gerardo Horovitz muestra a dos tipos de traje que conducen a Diego por un pasillo policial -sin machetes a la vista- de uniformes color caqui. Separan al ídolo de la prensa y los fanáticos que rodean la escena. Un camarógrafo con una camisa amarilla con flores azules y rojas, que estalla en primer plano, elude la protección y registra a quemarropa una imagen del Diez en suelo africano. “Llega Maradona y hay que protegerlo del alud”, martilla el epígrafe. La mirada condescendiente, cariñosamente racista, domina el relato. Guillermo Blanco, el periodista que acompañó al plantel, resume el imaginario de la época. 

El artículo publicado el 13 de octubre de 1981 se tituló: “El único elefante fue Maradona”. “Pensábamos encontrar una selva con animales salvajes pero vimos una multitud de negros demostrando su afecto por Diego”, prologaba la nota. Y Blanco continuaba: “Los sueños extravagantes alimentados desde la niñez, que viajaban sobre el lomo de un elefante o de la mano de Chita pasando por una tribu con la olla preparada para cenarse a un blanco, se cayeron de la cama junto al aterrizaje. Seguramente más adentro, en plena selva, sí. Pero son muchos kilómetros y el clima, y la leyenda de la fiebre amarilla, y del paludismo, y del temor al negro, y el desafío del sol, y el cansancio arrastrado desde Ezeiza, impidieron mayores acercamientos”. “Si vos se lo contás a la gente en Buenos Aires no te lo van a creer”, dicen que dijo el excelente mediocampista Miguel Angel Brindisi mientras caminaba por el aeropuerto de Abidján, la capital económica de Costa de Marfil, rumbo a la oficina de aduanas. 

La recepción para Maradona, a quien quería ver toda esa multitud, y en última instancia para toda la delegación de Boca Juniors, campeón del torneo Metropolitano ‘81, superaba cualquier expectativa. Desde la habitación 229 del hotel Ivoire, Maradona analizó el multitudinario recibimiento en un tono similar: “En el exterior, fue lo más grande en mi vida. Esos negritos esperándome en el aeropuerto me emocionaron en serio. Yo ni me imaginaba que me conocían tanto. ¿No viste que cuando íbamos para almorzar vinieron como veinte y uno me llamó Pelusa?”. Por la tarde se reunieron con Luis” Yiyo” Carniglia, gloria del club en los ’30, en la casa del embajador argentino, Ricardo Pillado Salas, que había aprovechado la volada para organizar una recepción a la que asistieron todos los diplomáticos de la ciudad. Carniglia, entonces manager de Boca, llevaba ya una semana de sufrimiento en Costa de Marfil. Tenía el rostro amarillo, por un cuadro virósico, pero el temor generalizado era que se hubiera contagiado de fiebre amarilla. El doctor Pinto, médico de Boca, se preocupaba porque toda la delegación, incluidos los periodistas, tomaran dos veces al día las pastillas de Nivaquine, una droga a base de quinina que prevenía el contagio. Sin esa protección la picadura de la hembra del mosquito Anófeles podía resultar mortal. Pero el defensor Francisco “Pancho” Sá no compartía esa preocupación. Relajado, miraba al horizonte y decía con ritmo correntino: “Peores son las yarará de mi tierra; además Anófela siempre se aparece con un vestido blanco y es fácil verla llegar…”. La voz folklórica de Pancho Sá retumbó toda esa semana en el lobby del hotel. Con su guitarra y su canto entretuvo al plantel que, como en un fogón, se reunía alrededor de unas mesas bajas de madera y vidrio para tirar de sus cuerdas vocales. 
Los marfileños miraban la situación devolviendo la fascinación. Pero nunca tan fascinados como cuando hablaban de Maradona. “Diego Maradona et Boca Juniors, Au grand Tournoi du Stade D’Abidjan”, gritaban los afiches que anunciaban el cuadrangular por las calles de la ciudad. “Sin la presencia de Maradona, Boca no hubiera cobrado 180 mil dólares”, afirmaba el cronista. En realidad, cobraron en francos franceses y apenas 80 mil de los dólares, la parte que se repartieron los futbolistas una hora antes del último partido -dos mil para cada uno y 36 mil para Diego-. Los otros 100 mil ya los había ido a buscar Carniglia, cuatro meses antes, para confirmar la gira. 

El estreno fue el martes 6 de octubre a la noche ante Stade Abidján, frente a 25 mil personas. El sitio web Imborrable Boca cuenta que el equipo formó con la Pantera Rodríguez; Alves, Pancho Sá, Pasucci e Iturrieta; Brindisi, Krasouski, Maradona, Trobbiani; Escudero y Morete. El DT era Silvio Marzolini pero como no pudo viajar, había sufrido una crisis cardíaca, mandó la formación “en el bolsillo del profesor Habbeger”, dice El Gráfico. En el estadio, Yiyo Carniglia hizo de entrenador: dio la charla técnica, se sentó entre los suplentes y metió los cambios. Teniendo en cuenta que había ganado dos Copas de Europa con Real Madrid parecía el hombre más indicado para el cargo. Boca salió a la cancha con una bandera marfileña, verde, blanca y naranja a rayas verticales. 

Hace poco, en el programa Lado Oberto, Diego recordó el fervor marfileño y dijo algo así como que los postes de luz del estadio se veían negros porque había gente trepada hasta los focos para saludar a Boca. La Fanfarria Gran Berebí, conducida por un enano -lo que subrayaba la visión exótica de la gira (“El (sic) pequeñito negrito se le cae el palillo pero no se desanima”)-, recibió a los equipos y saludó en cada gol. El partido terminó 5-2, con tres tantos de Escudero a los 14, 20 y 82 minutos y, tras la sorpresiva remontada del local, campeón de Africa en 1966 y de su Liga y de la Copa marfileña en 5 ocasiones, un doblete de Maradona a los 76 y 80 minutos. 
Dos días después, en la final el 8 de octubre, Boca remontó en los últimos 20 minutos y le ganó 3-2 al Asec (vencedor de la Champions League africana en 1998, subcampeón en 1995 y con 24 ligas y 19 Copas marfileñas el más laureado del país) bajo una lluvia intensa. Trobbiani (2) y Alves anotaron los goles. El partido, escribió Blanco, “por momentos entraría en el terreno de la violencia” en la que “(el defensor Oscar) Ruggeri fue el abanderado”. Maradona se cansó de las patadas y tiró una “plancha tipo karate” premonitoria del Mundial del año siguiente. El campeón se llevó como trofeo “un elefante de marfil tallado” y el gran delantero Osvaldo “Pichi” Escudero, la figura del certamen, una copa que lo acreditaba como tal. 

Zahui Lorenz, el crack de los rivales, “un número 10 con vincha que se movió muy bien”, llamó la atención de la delegación xeneize. Carniglia le ofreció una prueba en Buenos Aires que, finalmente, no aceptó y hubo que esperar a que llegaran los ’90 para conocer al camerunés Alphonse Tchami, fichado por el club azul y oro en 1995. Con el trofeo y los dólares la delegación de Boca emprendió la vuelta el viernes 9 de octubre por la mañana en un avión DC 10. “Una equivocación en la factura de hotel (sobre la habitación de Brindisi-Maradona)”, dice piadosamente la crónica, casi hace que pierdan el vuelo. Por suerte, todo se resolvió amistosamente y pudieron regresar para contarnos tamaña aventura. Sí, un grande por siempre, Diego Armando Maradona, y un grande como Boca Juniors visitaron un día Costa de Marfil.

jueves, 29 de octubre de 2015

Mundial Sub 17: Malí junto a Nigeria

Malí no dio opciones a Corea del Norte y se impuso con comodidad por 3-0 para alcanzar los cuartos de final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Chile 2015 como lo hiciera ayer Nigeria, el otro africano que sigue con vida en el torneo. 
El partido, correspondiente a la ronda de octavos, se disputó el 29 de cotubre en el Estadio Fiscal de Talca. Los actuales campeones africanos desplegaron todo su potencial ofensivo desde el inicio y no tardaron en ponerse por delante en el marcador, una vez más haciendo gala de su especialidad: los potentes disparos desde media distancia. Así anotó Amadou Haidara para el 1-0. 

La RDP de Corea no conseguía crear peligro en el área rival, y apenas había probado al arquero cuando Malí marcó su segundo tanto. Boubacar Traore lanzó una falta y Sidiki Maiga, desmarcado, mandó el balón a la red desde el punto de penal para el segundo tanto de las Águilas. Los Chollima tuvieron una buena ocasión para recortar distancias antes del descanso, pero el arquero africano logró despejar el cabezazo de han Kwang Song, y al poco de la reanudación Malí terminó por enterrar las esperanzas norcoreanas con el tercer0, obra de Maiga a pase de Haidara. 

Tras este resultado, la RDP de Corea, campeona asiática, dice adiós al torneo, mientras Malí luchará con Croacia por un billete a las semifinales de este Mundial Sub-17 que se está jugando en tierras chilenas. El partido se disputará el 1 de noviembre en Chillán.

Fuente: FIFA.com

miércoles, 28 de octubre de 2015

Mundial Sub 17: Nigeria a cuartos

Nigeria hizo valer su condición de favorito en el estadio Sausalito de Viña del Mar, goleó a Australia por 6-0 y se clasificó sin mayores sobresaltos a los cuartos de final de la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Chile 2015. La gran figura de la noche fue Victor Osimhen, autor de tres goles que le permiten afirmarse en lo más alto de la tabla de artilleros con siete.
Australia no mostró temor de su rival. A partir del orden y del traslado prolijo, se propuso manejar la pelota y así evitar que la tuviera Nigeria. Sin embargo, fue lenta en la transición y así resultó previsible.

Los africanos, en cambio, explotaron ese cambio de ritmo. De hecho, ambos habían contado con una oportunidad cuando Victor Osimhen le ganó en velocidad de Kye Rowles por izquierda, enganchó al llegar al área y definió cruzado de zurda para el 1-0 a los 22 minutos. Australia tuvo el empate dos veces la jugada siguiente, pero falló. Y Nigeria no la perdonó, ya que Rowles detuvo con infracción a Funsho Bambgboye en el área y Kelechi Nwakali cambió el penal por el segundo gol.

Nada cambió en el segundo tiempo. Porque Australia mantuvo sus buenas intenciones, pero careció de peso en los metros finales. Nigeria, en cambio, llegó a posición de gol en casi todos sus ataques, convirtiendo otros cuatro a través de Osimhen (2), Edidiong Essien y Samuel Chukwueze. De esta forma, el próximo domingo 1 de noviembre, Nigeria se medirá con Brasil en la misma Viña del Mar por un lugar en semifinales.

Mañana jueves, será el turno del otro africano, Malí, que se medirá en el Estadio Fiscal de Talca ante la sorprendente Corea del Norte.

Fuente: FIFA

Alma de África, equipo de inmigrantes

[Vía La Voz del Sur] Han luchado por mantenerse con vida. Algunos han dejado incluso amigos en el camino después de no poder seguir hacia delante. Otros llevan años sin volver a ver el rostro de sus familiares, observando continuamente una fotografía que incluyeron en su maleta. Hijos, padres, hermanos, miembros de su misma sangre por los que luchan día a día para mandarles algo de dinero y cumplir el sueño de traerlos a España, al edén europeo.

En barco, patera o incluso andando, la historia de los inmigrantes es uno de los dramas que sacude tristemente a la sociedad. Muy pocas veces se dan casos en los que la sonrisa se vuelve a ver en el rostro de algunos de los inmigrantes, pero cuando se produce ese gesto de felicidad es uno de los momentos más felices en sus vidas. Desde hace poco menos de un año, un grupo de inmigrantes llegados a Jerez ha encontrado la felicidad en el fútbol. El balompié, ese deporte universal que consigue unir lazos entre personas de diferente raza, religión o cultura. Creado como una asociación para estrechar lazos de integración social y ayuda para los inmigrantes, Alma de África se ha convertido en el primer equipo de fútbol del mundo formado exclusivamente por personas llegadas de diferentes países. Gente sin recursos que lucha día a día por llevarse algo de comer al estómago, por pagar un alojamiento en el que poder residir, por mandar dinero a esa familia que lleva años sin ver.

La historia de Alma de África no es ningún cuento de hadas. Es un relato real, compuesto por el amor y la ilusión de unas personas que son felices disfrutando mientras ayudan a los demás. Quini, fue el fundador de esta iniciativa. Como padre acudía cada domingo a la pradera hípica de Chapín para pelotear con su hijo y enseñarle los valores del fútbol. Desde hacía algún tiempo observaba como un grupo de africanos jugaba al fútbol entre ellos. La curiosidad comenzó a picarle al mismo tiempo que la vida se llevaba a una de las personas más queridas para él. Este ángel de la guarda, como le llaman los integrantes de Alma de África, decidió acercarse una tarde al grupo de personas que discutían entre ellos para formar los equipos.

-No os peleéis. Os llevo observando varias semanas y me gusta lo que hacéis pero no es necesario pelearos. Conozco a una persona vinculada con el fútbol que va a venir una tarde y va a ser vuestro árbitro.

Estas fueron las palabras mágicas que escucharon las almas africanas que hacían deporte en aquel lugar. Dicho y hecho, Quini habló con su buen amigo Alejandro Benítez para que hiciera de colegiado entre estos jugadores. “Lo que un árbitro manda siempre en el campo hay que respetarlo” comenta Kameni, capitán del equipo.

Con el pitido final de aquel encuentro, Quini supo que tenía que ayudar a estas personas que habían arriesgado su vida para darles un motivo por el que sonreír. Fue entonces cuando tras varias conversaciones con Alejandro, decidieron poner la maquinaria a funcionar para crear Alma de África. “Con este club pretendemos crear una puerta a la esperanza. Es bonito que se disfrute del fútbol pero lo importante es que la parte social y de solidaridad salga hacia delante. El alma de África no es el fútbol, son estas personas que están luchando por hallar una vida digna. La vida nos enseña muchas veces lo pequeño que somos. Ver sonreír a estos jugadores es la máxima satisfacción que puede tener un ser humano. El sentimiento es algo que se produce lentamente, como los pasos que estamos dando porque lo importante es la dignidad de estas personas”.
Crear un club de fútbol no es nada fácil. Aunque compitan actualmente en la última división del fútbol andaluz, los protagonistas de esta historia ya se sienten disfrutando el fútbol en Primera División. En el primer partido de la competición lograron vencer por 4-0, un triunfo que para ellos fue una fiesta. “Parecía que habían ganado la Champions League. Cuando disputábamos algunos partidos de pretemporada los perdíamos todos y que hayan ganado el primer partido ha sido algo precioso. La ilusión con la que corren, tocan la pelota, es superior a cualquier otra cosa. Las tarjetas amarillas que vieron en el partido fueron por puro desconocimiento”, comenta Alejandro Benítez.

Los martes, jueves y viernes los integrantes de Alma de África practican el deporte rey en la pradera. No han entrenado nunca en un campo de verdad, tampoco tienen material deportivo de primer nivel. Cualquier bota deportiva, un simple zapato para correr, ellos lo usan para jugar al fútbol. “El drama de la inmigración muchas veces parece que lo vemos desde la distancia y lo tenemos al lado. No conocemos ni la mitad de los problemas de estas personas, y las historias de todos ellos te tocan realmente el corazón. Tienen una personalidad y una actitud positiva que es para quitarse el sombrero. Unos vienen de Camerún o de Nigeria, han sido estafados por las mafias o han visto cadáveres en el mar pero ellos mismos te agarran la mano y te dicen que si tu hermano cae tú no puedes parar, hay que seguir hacia delante. Son como una familia para Quini y para mí”, dice Alejandro.

Venden pañuelos, limpian coches, hacen recados, luchan por mantenerse día a día después de haber visto la muerte a su lado. La historia de Kameni, capitán del equipo, es uno de los muchos dramas que componen este club. Se marchó de Camerún dejando a su familia atrás para luchar por un futuro mejor para todos ellos. Llegó en el año 2008 y desde entonces no ha vuelto a ver a sus hijos. Ha caminado por el desierto, viendo como compañeros con los que salió desde su país perecieron tristemente sobre la arena o sobre el frío bosque. “Nadie me va a hacer olvidar la madrugada de aquel domingo en el que logré saltar la valla de Melilla. Me sentía como un anciano, apenas tenía fuerzas y estaba lloviendo una barbaridad. La valla se cayó aquel día y aproveché con las pocas fuerzas que tenía para entrar. La policía me cogió y me mandó a un centro en el que pasé tres meses. Poco después vine aquí a Jerez, la única ciudad de España que he conocido”.

Emocionado pero sin perder su sonrisa, Kameni actualmente sobrevive limpiando coches en Jerez. Un trabajo que no le importa hacer para sobrevivir o para mandar dinero a su familia. Por las tardes durante la semana, es una de las rocas de este equipo que tira junto a sus compañeros del carro para intentar cambiar la situación social en la que viven. “He tenido una vida muy dura, sé que no tenemos nada pero tenemos que intentar ser felices. Sabemos que las cosas van mal para todos pero tenemos que aguantar. La gente de Jerez me ha demostrado que tiene un corazón muy grande. Llevo seis años sin ver a mis hijos y estoy luchando día a día para volverlos a ver. Mi mayor sueño es traerlos junto a mí, y quedarme tranquilo sabiendo que están bien”.

Mientras Kameni charla con lavozdelsur.es alarga su mano para abrazar a Quini y decirle que “eres nuestro ángel. Si tu caes nosotros caemos contigo porque eres nuestra roca”.

No necesitan ropa deportiva de última moda, tampoco los mejores balones, únicamente que la solidaridad que están encontrando no se detenga. “Sé que necesitamos ayuda pero no necesitamos millones. Mira mis botas, están rotas, pero si tengo unas así, a mí me valen. Si alguien tiene una bota despegada que me la dé, yo la puedo arreglar. Ojalá algún día tengamos un campo en el que poder entrenar”.
La vida de Kameni está cambiando poco a poco al igual que la de Abdul, uno de los benjamines de este equipo. Con 21 años que tiene, hace siete años pisó el suelo español procedente de un barco de Marruecos. “Me subí a la cuerda de un barco y logré entrar en él. Me bajé en Algeciras donde tuve que tirarme al agua para llegar nadando. Luché por mi vida para sobrevivir, fueron momentos duros. En Marruecos tengo a mi familia y aquí estoy solo con 21 años pero he encontrado en estos compañeros una familia. Espero mejorar poco a poco en el fútbol y algún día que me pueda fichar un equipo”.

Otro de los artífices de este milagro del fútbol, es sin duda la labor de su entrenador Pepe Correa. Algunos integrantes del equipo lo ven como un padre, otros como el santo de su tribu. “A mí se me saltan las lágrimas cada vez que viene uno a darme un abrazo y me dice solamente gracias. Cuando conoces la historia de todos ellos, los problemas que tenemos el resto de personas no son nada comparable con la de ellos. Aquí están aprendiendo a jugar al fútbol porque no tienen nivel táctico por ejemplo pero físicamente son un portento. Estamos luchando día a día para hacerles entender que el fútbol es un medio para evitar el sufrimiento que padecen día a día. Poco a poco les vamos arreglando la documentación además de que se están integrando muy bien. En el vestuario me ven como un brujo al que respetan mucho porque saben que les puedo ayudar. De esta labor me quedo principalmente con la ilusión que ponen durante los entrenamientos. Tienen mucho que ganar porque desgraciadamente lo han perdido casi todo”.

Junto a Pepe Correa, Cristian es otro de los protagonistas del vestuario. Procedente de Nigeria, vino hace casi 9 años a España. Actualmente ejerce de segundo entrenador, una labor de la que está aprendiendo y donde Guardiola es su referente. “He tenido una vida muy dura pero actualmente estoy muy contento. Tengo a mis dos hijos aquí y a mi mujer. Los jugadores cuando vienen a entrenar o jugar son felices porque no tendrán para comer pero cuando llegan a esta pradera ellos son felices, disfrutan del deporte. Hemos encontrado a gente muy buena que nos está demostrando todo su amor”.

Actualmente el equipo cuenta con 15 fichas a la espera de tramitar el resto. Mientras los días pasan, ya se ha puesto en marcha abriendo una campaña de captación de socios simpatizantes para colaborar con un equipo que es más que un club de fútbol. Un equipo deportivo que es ante todo una casa de la solidaridad a la que siempre serán bienvenidos el amor y las ganas de ayudar.