lunes, 25 de mayo de 2026
Champions: Mamelodi Sundowns Campeón
lunes, 20 de abril de 2026
Champions: Final inédita
martes, 7 de abril de 2026
Tragedias Africanas: Ellis Park 2001
EPISODIO 8 [Por Diego Martín Yamus] El deseo de un hincha de ver un partido de fútbol en cualquier parte del mundo es uno de los elementos que le dan vida al deporte. Pero cuando ese deseo se transforma en locura todo se torna oscuro. Justo diez años después de la tragedia de Orkney en 1991 en el gran choque Kaizer Chiefs-Orlando Pirates, Sudáfrica vivió otra de peores consecuencias entre ambos colosos aquel 11 de abril de 2001 en el mítico Ellis Park de Johannesburgo, en el mejor encuentro de la fecha 29, en medio de una apasionante lucha por el título de la ya extinta NSL Premiership.
Como casi todas las versiones de un suceso así, la sobreventa de entradas fue la culpable del desastre; se informó de unas 90.000 personas en una cancha con 60.000 lugares de capacidad. Media hora antes del cotejo comenzaron los problemas cuando miles de hinchas sin boleto quisieron ingresar de cualquier forma, agrediendo a personal de seguridad. El jefe del operativo policial llamó urgente por radio pidiendo refuerzos, pero sólo agentes de una unidad cercana al barrio de Soweto donde se jugaba podían ir, mas tardaron mucho en llegar por el inoportuno gran tráfico en los alrededores. Mientras tanto, los alocados fanáticos siguieron ingresando y la Policía arrojó gases lacrimógenos tratando de dispersarlos. Sólo logró desatar lo peor: se produjo una avalancha donde la mayoría quedó aprisionada contra las vallas de alambre de púa que rodeaban al campo. Cuarenta y tres personas dejaron su vida y alrededor de 170 fueron heridas, mientras el partido fue suspendido en el minuto 33 cuando los Chiefs y los Pirates iban 1 a 1.
Todo empeoró con la demora de las ambulancias por el tráfico, con lo que quienes lograron huir de la trampa mortal fueron evacuados en helicóptero; incluso una ambulancia no pudo llegar porque el andamiaje de una cámara de televisión le cortó el paso. Muchas de las desgraciadas almas estaban tendidas en el césped tapadas con mantas, mientras se seguía solicitando desesperadamente ayuda por micrófono. El horroroso espectáculo era transmitido en vivo por la cadena estatal. Milton Nkosi, responsable de la BBC, describió: “Vi a personas atrapadas debajo de los pies de la multitud, algunos debajo de mis pies; desafortunadamente tuve que caminar por encima de otros para intentar escapar y salvar mi propia vida”.
Cuatro días más tarde, el 15 de abril, se realizó en el lugar de la tragedia una ceremonia de purificación de los cuerpos, a la que asistió el presidente Thabo Mbeki, otros políticos, jugadores y familiares de las víctimas. Justo en el momento en que, con la figura del ex mandatario Nelson Mandela como cara, Sudáfrica hacía campaña para organizar el Mundial 2010. El vocero de la FIFA, Keith Cooper, manifestó al respecto: “No debemos apresurarnos en culpar al país por este incidente, sólo porque es Sudáfrica”.
Finalmente, aquel torneo se lo terminaría llevando el Orlando Pirates. Y la figura de Mandela consiguió tres años después que la FIFA le diera al territorio el honor de ser el primero de África en hospedar el Mundial. Quizá fuera un homenaje a esas inocentes almas. Pero semejante triunfo sudafricano nunca puede hacer olvidar muertes de simples hinchas de fútbol, más allá de sus conductas. En las afueras del estadio, una placa conmemorativa con los nombres de los 43 aficionados fallecidos, no dejará nunca de recordar aquel día. Para que no vuelva a pasar...
lunes, 23 de marzo de 2026
Champions: Semifinales definidas
jueves, 19 de febrero de 2026
Copas: Sorteados los cruces de cuartos
domingo, 15 de febrero de 2026
Tragedias Africanas: Albert Ebossé
El estupor y la tristeza invadieron al fútbol del país. La Federación suspendió toda actividad y ordenó la clausura del estadio 1 November 1954, mientras la Confederación Africana (CAF) bajó al Kabylie de toda competencia internacional por dos años. Una autopsia reveló que Ebossé podría haber fallecido de un severo problema cardíaco y no de esa piedra. El entonces presidente de la CAF, el también camerunés Issa Hayatou, manifestó: “Mis pensamientos están con la familia y amigos de este joven que disfrutaba de su trabajo en paz y quiso ir un paso más allá para dedicarse a su pasión por el fútbol en el extranjero”. Mientras tanto, el periodista Maher Mezahi dijo: “En este momento todos los recuerdos de la Copa del Mundo se olvidan”, en referencia a la gran actuación de la selección en Brasil, la que llegó a octavos de final perdiendo en tiempo suplementario con el futuro campeón Alemania.
lunes, 1 de diciembre de 2025
Tragedias Africanas: Desastre en el Accra Sports Stadium (2001)
Faltando muy poco para el final, Hearts of Oak marcó dos goles y dio vuelta el marcador para imponerse 2 a 1. Eso motivó que los hinchas visitantes comenzaran a tirar butacas de plástico y botellas a la cancha. Enseguida actuó pésimamente la Policía, como sucede muchas veces, arrojando indiscriminadamente gases lacrimógenos y disparando balas de goma a la tribuna. Entonces ocurrió lo peor: los irritantes gases hicieron entrar a la gente en pánico, se produjo una avalancha y 127 inocentes perdieron la vida por asfixia o por compresión. Los que quisieron escapar encontraron para colmo las puertas cerradas. Y para colmo, el personal médico se había ido antes del lugar, según informes, porque restaba poco para el cierre.
El después de los luctuosos hechos apareció como siempre. El Instituto de Arquitectos de Ghana calificó al estadio de “trampa mortal”. Una investigación culpó el accionar de la Policía y, también, funcionarios deshonestos. Seis responsables del orden fueron acusados por las víctimas, pero un tribunal no los condenó al establecer que los decesos fueron por la estampida humana y no por los gases. Una comisión investigadora sugirió mejoras en las instalaciones de seguridad y en los servicios médicos (por suerte…) y que se crearan equipos de respuesta a emergencias en el territorio nacional.
El más apropiado paquete de medidas fue el de honrar las almas. El presidente ghanés John Agyekum Kufuor ordenó tres días de duelo, mientras la liga fue suspendida un mes. Enseguida comenzaron los homenajes con distintas actividades que siguen hasta hoy; una estatua de bronce fue puesta en el exterior del recinto, mostrando un hincha llevando a otro y la leyenda “yo soy protector de mi hermano”. Y quienes van frecuentemente al lugar donde Ghana fue campeón por primera vez cantan “nunca más, nunca más” por ese día. Un día en que ocurrió la tercera peor tragedia en la historia del país. Un día en que no debió haber ocurrido.
domingo, 23 de noviembre de 2025
Champions Femenina: AS FAR Campeón
El AS FAR marroqui recuperó su lugar en la cima del fútbol de clubes femenino africano después de conseguir el título de la Liga de Campeones continental al superar 2-1 al ASEC Mimosas (Costa de Marfil) en una final muy disputada que se jugó en el Estadio del Canal de Suez en Ismaila (Egipto).
Los gigantes marroquíes, campeones en 2022 y finalistas la temporada pasada, completaron su redención de forma dramática para levantar su segunda corona continental. Fue gracias a dos penales convertidos por Hanane Aït El Haj en el primer tiempo y Zineb Redouani, a cinco del final. Ami Prisca Diallo había igualados transitoriamente para las marfileñas.
La victoria coloca a AS FAR junto a Mamelodi Sundowns (Sudáfrica) como los únicos clubes que han ganado el torneo dos veces, consolidando aún más su estatus entre la élite del continente.
Fue un triunfo particularmente especial para el equipo del Ejército Real, ya que en la semifinal dejaron afuera al campeón vigente TP Mazembe, tomándose revancha de la final perdida el año pasado.
Entre los premios individuales, las marroquíes se quedaron con la Jugadora de la Final (Zineb Redouani) y Mejor Arquera (Khadija Er-Rmichi). La jugadora del torneo fue Habibou Ouédraogo (del ASEC Mimosas) mientras que la máxima artillera, con 5 festejos, fue Marlène Kasaj Yav (TP Mazembe, RD Congo). El FC Masar local, que terminó cuarto, se quedó con el Premio Fair Play.
sábado, 18 de octubre de 2025
Supercopa Africana: Pyramids Campeón
sábado, 27 de septiembre de 2025
Pyramids avanza en la Copa Intercontinental
martes, 12 de agosto de 2025
Tragedias Africanas: Port Said 2012
EPISODIO 4 [Por Diego Martín Yamus] A comienzos de los años 2010, una muerte de un joven en Túnez fue el detonante de una serie de revueltas sociales en el Norte de África y parte de Asia, recordada como la “primavera árabe”. La gente, harta de la mala situación social en varios países, empujó al final a los dictadores que la sometían. Todo quedaría en el ítem político. Desgraciadamente, el conocido fundamentalismo de esa zona llevó a que la primavera árabe generara una de las mayores tragedias del fútbol mundial. Esa primavera que era para liberación fue la que en Port Said (Egipto) se cobró la vida de 74 inocentes que sólo iban a ver un partido de fútbol, aquel nefasto 1 de febrero de 2012 entre Al Masry y el supercampeón del continente Al Ahly.
Las agitaciones comenzaron, se considera, el 17 de diciembre de 2010 cuando el joven vendedor ambulante Mohamed Bouazizi fue despojado por la policía de su mercadería y su dinero, y decidió inmolarse. El pueblo se levantó en protesta y tras su muerte, logró la renuncia del presidente Ben Ali, que gobernaba desde 1987. En otros lugares el triste hecho produjo un contagio y así el reclamo popular bajó del pedestal al libio Muamar Al Gaddafi, al sirio Bashar Al Assad, al líder en Yemen Ali Abdullah Salehy al argelino Abdelaziz Buteflika. Y en Egipto, aquel febrero de 2011 una gran masa se manifestó en la plaza de Tarir en El Cairo para destituir a Hosni Mubarak, mandamás desde 1981. Entre esa masa había muchos hinchas del Al Ahly, algunos gestores de la protesta, que dio resultado con la renuncia de Mubarak días más tarde. Supuestamente la paz volvía a esa tierra. Pero gente de otro popular club, Al Masry de Port Said, pensaba totalmente distinto. Y pensar distinto en estos países puede ser letal. Como lo sería menos de un año después en el estadio de esa ciudad, en el partido por la liga local de primera división.
Los locales y partidarios del depuesto Mubarak orquestaron todo para la catástrofe. Dos días antes del encuentro, subieron a YouTube una canción amenazante contra su rival. Ya ese miércoles, el mismo se demoró en arrancar media hora cuando invadieron adrede el campo, lo que repitieron en el entretiempo y, luego del primer gol visitante, en los tres de su equipo. Al mismo tiempo tiraron piedras y botellas, y hasta uno entró con una bengala. El árbitro decidió interrumpir las acciones, pero luego las reanudó. Al Masry dio vuelta el marcador con dos goles antes de los 83 minutos y varios fanáticos ingresaron detrás del arco de Al Ahly. El técnico portugués de los Diablos Rojos, Manuel José, advirtió a sus suplentes y ayudantes: “Ni bien pita el juez corremos al vestuario”. En tiempo agregado el ganador marcó el 3-1 final. Final del fútbol, comienzo de la pesadilla hecha realidad. Los enloquecidos hinchas volvieron a invadir la cancha y persiguieron a los visitantes tirándoles botellas y bengalas. Los futbolistas y sus entrenadores lograron llegar protegidos por la Policía, mientras los de Al Masry arremetieron contra los de Al Ahly y los asesinaron con cuchillos y palos, o arrojándolos de las tribunas, mientras los que querían escapar se toparon con las puertas cerradas y fallecieron por asfixia. No conformes con cometer sus locuras en el estadio, otros fueron detrás de las ambulancias que llevaban heridos al hospital, las abrieron y les quitaron la vida. El desastre se llevó 74 personas, 72 visitantes, un policía y uno del local, y entre 500 y 1000 heridos.
Un argentino fue triste testigo presencial de todo: Oscar Elizondo, un cordobés ayudante de Manuel José, era encargado de filmar los partidos para analizar los rivales. Esa noche José le pidió no hacerlo. Y cuando fue el cierre, corrió junto a los suyos y recibió un puntapié y cayó, pero se levantó y continuó al vestuario, no sin sentir una piedra que le rozó la cabeza. Estuvo con el plantel encerrado tres horas en el camarín ocupado por unos 500 hinchas visitantes y debió meterse en el baño a hablar con medios argentinos que lo llamaban a su teléfono; mientras tanto, cuatro jóvenes fallecían frente al plantel. Horas más tarde la delegación se fue en una tanqueta militar y luego un avión de ese rango los dejó en El Cairo.
El luctuoso hecho no sólo se cobró vidas inocentes, perjudicó al fútbol de Egipto, el país más ganador de África. Se suspendieron este y el siguiente campeonato. El primer ministro Kamal Ganzuri disolvió la Federación y removió al gobernador de Port Said. El presidente del Al Ahly Hassan Hamdy suspendió toda actividad deportiva, anunció no jugar más en Port Said por cinco años y 40 días de duelo, además de abrir una cuenta bancaria para compensar materialmente a las familias de las víctimas. Manuel José renunció y contó que vio un cartel en la tribuna local que decía “los vamos a matar a todos”. Criticó a la policía y al árbitro por no parar el partido. También el presidente del Al Masry, Kamel Abu Ali, y el entrenador, el glorioso Hossam Hassan, dimitieron. Otros tres grandes del fútbol egipcio, Mohamed Aboutrika, Mohamed Barakat y Emad Moteab, figuras del Ahly, decidieron retirarse. El mandatario de la FIFA Joseph Blatter envió condolencias a las familias y declaró “hoy es un día negro para el fútbol”. Mucho más ligeramente, el capitán del Masry Karim Zekri y su hermano Mohamed acusaron a la policía, los militares y el ex régimen por incitar a la tragedia, argumentando falta de controles en el acceso, luces apagadas y puertas cerradas del estadio.
Días después, Elizondo debió consultar a su psicóloga, Patricia Ramírez. Ésta le recomendó: —Cuánto antes denles descanso a los jugadores, traten de sacarlos de ese entorno y no hablar del tema hasta que estén más tranquilos. Deben tratar de evitar los síntomas del síndrome de estrés postraumático”. No era suficiente; su esposa Laura contó que él no podía dormir bien. Oscar describió: “Es que esos minutos en el vestuario fueron los peores de mi vida. Nunca había tenido la sensación de pánico que te hace reaccionar de forma casi instintiva. Fue horrible ver la gente ensangrentada, herida, oírla gritar. Son imágenes que me quedarán grabadas por siempre.” Y agregó: “Y cuando vi las imágenes del tren llegando con los cadáveres a El Cairo tomé real dimensión de lo que nos habíamos salvado. Pero ese tren con cadáveres no fue lo más duro, lo más duro fue ir dando el pésame padre por padre de cada una de las víctimas en el velatorio oficial que organizó el club.” Poco después se fue a su residencia en Chiclana de la Frontera, España: “Me agarró un bajón. Se me juntaron la ansiedad de querer volver a trabajar con la hipersensibilidad que me había quedado después de la tragedia. Lloraba por cualquier cosa”. Sin embargo, Elizondo manifestó entonces sus ganas de regresar a Egipto: “Volvería con los ojos cerrados. Me siento con ganas de volver. Lo que pasó ese día no empaña mi paso por Al Ahly sino que ahonda mi sentimiento para con el club”.
El 26 de enero de 2013, un tribunal de Port Said condenó a pena de muerte a 21 personas y a otras a diversas penas en prisión. Manifestantes protestaron al día siguiente y hubo 30 fallecidos y varios heridos en enfrentamientos con la Policía. Egipto vivió la peor derrota de su riquísima vida, sólo por el hecho de que unos pensaran diferente de otros. Todos los años, Al Ahly realiza un recordatorio de esos inocentes cautivos de aquella primavera árabe que supuestamente era de liberación. Y pensar que su gente entona en cada encuentro un cántico que dice: “El día que te deje de apoyar será sin dudas porque estaré muerto”. Una real tragedia, mucho peor que una derrota en un partido de fútbol.
