EPISODIO 9 [Por Diego Martín Yamus] Si se repasa el archivo de artículos de esta sección, notarán que varias tragedias en África tienen que ver con avalanchas. Casualidad o causalidad, la falta de estructuras y de organización, derivadas en muchos casos de la pobre situación social del país en cuestión son el denominador común de las mismas, agravadas por intolerancia de hinchas o vandalismo. Como sea, todas y cada una de ellas han sido episodios que han dejado huella y mostrado el peor costado de la África futbolera. Como la ocurrida el 29 de marzo de 2009 en Abidjan, la antigua capital de Costa de Marfil, donde mucha gente fue a ver ganar a la selección ante Malawi en el arranque de la última ronda eliminatoria para el Mundial de Sudáfrica y terminó generando otro hecho luctuoso.
Costa de Marfil vivía la generación dorada de Didier Drogba, la que cuatro años antes había escrito la página más gloriosa de su historia al clasificarse sobre Camerún para Alemania 2006. Tras una sencillísima primera ronda ante Mozambique, Madagascar y Botswana, los Elefantes fueron a por su segunda entrada al Mundial ante el frágil combinado del sur. Y su gente fue con entusiasmo a seguirlos para que lo lograran. El entusiasmo se tornó en locura: varios quisieron acceder al estadio Félix Houphouet-Boigny sin entrada.
Y allí se desató la desgracia. La maldita secuencia de hechos de siempre: empujones 40 minutos antes, otros que nada tenían que ver atrapados y una policía que creyó calmar la situación arrojando gases lacrimógenos así como así. No calmó ni dispersó nada, sólo ayudó a lo peor: una avalancha que dejaría 19 vidas y 135 heridos. De la que Romaric N’Dri, el buen mediocampista del Sevilla y autor del primer gol del 5-0 final, contó que el grupo de futbolistas se enteró una vez finalizado el encuentro cuando el presidente de la Federación se los comunicó. Es que, increíblemente, el partido se llevó a cabo. Según lo informado a la TV estatal por el Ministro del Interior Desire Tagro por aquellos días, los aficionados se empujaron unos a otros poco antes del partido, lo que provocó el pánico y la estampida. "Empezaron a empujar para entrar porque el partido estaba a punto de comenzar y todos querían ingresar", dijo Tagro. Según los informes, tras los gases lacrimógenos contra parte de la multitud, parte de un muro del estadio se derrumbó durante la estampida.
Según el medio The Sowetan, poco antes de la tragedia -y en el marco de las Eliminatorias rumbo a Sudáfrica 2010- inspectores de la FIFA habían visitado el estadio y lo habían declarado seguro para partidos internacionales.
El perfecto arranque de los marfileños, primera escala de una clasificación casi sin líos, quedó de costado. Las autoridades deportivas del país decidieron reunirse para definir responsabilidades y estrategias a seguir. Mientras, la FIFA expresaba el típico comunicado de condolencias que no iba a volver atrás las consecuencias. Pero esta vez fue más allá y realizó una investigación minuciosa de la tragedia, que concluyó cuando el 22 de julio multó a la Federación con 47.000 dólares y anunció un fondo de 96.000 para las familias de los infortunados. Tampoco se podía hacer mucho más cuando la locura de la gente y la policía desbordó todo. Costa de Marfil ganó el grupo E y se clasificó al Mundial y a la Copa Africana de Naciones de Angola. Debió ser una jornada de pura alegría, pero por razones que no se pueden justificar fue todo tristeza.
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