Cada septiembre se celebra en el hemisferio sur la llegada de la primavera. Ese septiembre de 1988 fue una real primavera la que un desconocido llamado Zambia le regaló al fútbol africano, al continente y ni hablar al mundo con su espectacular campaña en el torneo de los Juegos Olímpicos de Seúl (Corea del Sur) adonde llegó hasta cuartos de final pero donde marcó un hito en un solo partido: golear al gigante Italia.
La selección del país del cobre venía de buenos resultados regionales, especialmente en la Copa Africana de Naciones, pero nunca tan trascendentes como ese 88. Tras batir en la eliminatoria a doble partido a Botswana y Uganda con facilidad, se enfrentó a Ghana en la llave decisiva por uno de los tres cupos de África para los Juegos. El 17 de enero se impuso 2-0 y, en memorable revancha el 31, perdió 0-1 pero arribó a los Olímpicos, con inolvidable tarea de su arquero Efford Chabala, de varias salvadas que incluyeron un penal. Así, los de Samuel Ndlovu fueron ubicados en el Grupo B, donde el 17 de septiembre no pudieron con Irak aunque habían remontado una desventaja, empatando 2 a 2. Mientras, Italia debutó boleando 5 a 2 a Guatemala y era el próximo rival el 19 de los supuestamente accesibles zambianos, en Gwangju.
Es cierto que Zambia contaba con talentosos en su once, empezando por el gran Kalusha Bwalya, pero para el gran público era un nombre perdido entre los 16 participantes. Enfrente estaba una interesante azzurra, con futuros mundialistas como De Agostini, Tassotti, Ferrara y Carnevale. Todo era así hasta que a los 41 minutos, Bwalya recibió un pase profundo y definió ante Stefano Tacconi, arquero campeón de la Copa Intercontinental con la Juventus ante Argentinos Juniors en 1985.
Allí comenzó otro partido y la real novela de primavera para esos desconocidos vestidos de naranja. Especialmente para Kalusha, por entonces en el Brujas de Bélgica, que a los 56’ marcó el segundo de rápido tiro libre. Italia se abrió en defensa y el otro Bwalya, Johnson (que no era hermano de Kalusha) hizo el tercero a los 64, con un remate que se desvió en el ingresado Pellegrini y tomó descolocado a Tacconi. Y fue Kalusha quien cerró la hazaña, con una buena personal que concluyó con linda definición justo en el 90 para un hasta hoy increíble 4 a 0.
Zambia ganaría el Grupo B al repetir el 4-0 ante Guatemala, con otros dos de Bwalya, escoltado por Italia que se pudo recuperar al batir 2-0 a Irak. Luego los africanos no pudieron hacer nada ante la potencia de Alemania Federal y Jürgen Klinsmann (0-4) en los cuartos, mientras los italianos siguieron hasta el cuarto lugar. Pero esa proeza del 88 fue la que llevó a otra, la de 1993, cuando varios de esos héroes perdieron la vida en el recordado accidente de avión en la costa de Gabón; los que sobrevivieron por no haber tomado el vuelo fueron Kalusha y Charles Musonda, que guiaron a un nuevo plantel en las eliminatorias para el Mundial de Estados Unidos 94 y estuvieron a un punto de jugarlo, pero Marruecos los venció 1-0 en el encuentro decisivo. Igualmente, los hitos nunca se borran. Eso fue lo que esos eternos naranjas consiguieron aquella primavera de los Juegos Olímpicos de 1988.