Pronto Sadílek enganchó un buen disparo tras una jugada combinativa de los checos, un remate que iba a suponer también un gol y la esperanza de dejar los apuros atrás y seguir con las opciones intactas.
Un gol tan tempranero, en el minuto 6, cambia completamente un encuentro. En este caso las consecuencias eran evidentes, Chequia ganaba en tranquilidad y además abrazaba la opción de jugar a lo que mejor sabe: control, defensa, mejor si no pasan demasiadas cosas.
Hubo alguna que otra ocasión llamativa para aumentar la ventaja, ratos en los que los africanos estuvieron en el alambre, pero siempre sin concretar. No muchas, el caudal ofensivo era limitado, pero sí suficiente para pensar que eran muy favoritos en esta contienda.
Lo que pasa es que, a medida que pasaban los minutos, Sudáfrica fue entendiendo que no estaban tan lejos. Un gol, solo un gol, no es pedir tanto. A mitad de la segunda parte, los de Broos dieron un paso adelante. Empezaron a acercarse a la puerta de Kovar, también sin ocasiones, pero con una presencia que recordaba que estaban aquí por algo.
Pasaban los minutos y los checos se las prometían muy felices, pero estaban jugando con fuego. Entonces llegó el penalti, un disparo desde lejos que da en la mano del defensor, muy despegada del cuerpo. La infracción era clara y Mokoena, un clásico de la selección africana -que no estará ante Corea por acumulación de tarjetas-, no lo desaprovechó.
Chequia quiso reaccionar, pero ya era demasiado tarde. Tampoco es un equipo lo suficientemente fluido como para poder montar un ataque eficaz. El empate es un purgatorio, un resultado en el que no llega la sentencia absoluta, pero suena también a un castigo para la clasificación. Ambos equipos, en todo caso, tendrán opciones en la última jornada, y mientras siga la esperanza sigue la ilusión.
"Estoy muy orgulloso de mi equipo. Tenemos buen fútbol, somos agresivos, tenemos ocasiones. Sí, también cometemos errores, pero estoy muy orgulloso de la actuación de hoy. El equipo checo es poderoso y tiene mucha altura, lo hicimos bien, es una lástima que sea solo un empate a uno, tendremos que ganar a la República de Corea, que será muy difícil también, pero si jugamos con la misma mentalidad, será posible", fue el análisis del seleccionador Hugo Broos.
El Equipo
Mokoena es el tercer sudafricano en convertir de penal en un Mundial. Los anteriores: Shaun Bartlett (2-2 vs Arabia Saudita en Francia 1998) y Quinton Fortune (2-2 vs Paraguay en Corea-Japón 2002). En los tres casos fueron penales para igualar el marcador.
Antecedentes
Es el quinto empate en 11 encuentros mundialistas para los Bafana Bafana. El tercer 1 a 1 y el segundo ante un seleccionado de Europa.
0 comentarios:
Publicar un comentario