sábado, 31 de octubre de 2026

Tragedias Africanas: Estampida de Nzerekore

[Por Diego Martín Yamus] Una avalancha en un país desarrollado es trágica igual que en uno más pobre. Pero al menos en el primer caso hay recursos suficientes para paliar un desastre. Todo lo contrario fue ese aciago 1 de diciembre de 2024 en Nzérekoré, en Guinea, una de las naciones más devastadas de África entre pobreza, epidemias, corrupción y lo peor, la agitada política de golpes de estado. Las carencias del lugar del oeste y la locura de los mal llamados hinchas desató otro doloroso episodio en el fútbol africano.
Así de nefasto fue el hecho aquel día en Nzérekoré, una de las importantes ciudades del lugar, en el sur de la nación. En el Stade du 3 Avril se iba a jugar la final de un torneo amateur, según informes en honor del presidente de facto Mamady Doumbouya. Parte de la oposición criticó que el evento era en realidad para alentar la candidatura de Doumbouya a las próximas elecciones, al parecer ilegal e inapropiada. El actual jefe de la Junta militar está en el poder desde 2021, gracias a un golpe de estado que derrocó a Alpha Conté. Para peor, el Stade du 3 Avril se encontraba en malas condiciones; su remodelación estaba parada en parte por la inestabilidad política, con una cancha embarrada, techo y tribunas sin terminar y baños y boleterías sin construir.

En semejante panorama, ese 1 de diciembre el Nzérekoré compitió ante el Labé. Entre 20.000 y 30.000 personas fueron a ver la decisión, cantidad que sobrepasaba la del recinto. Estaba dándose todo para que ocurriera algo malo. Pero no sólo ese pobre marco fue el causante de los desgraciados hechos que sucedieron. Porque en el minuto 82, el árbitro expulsó a un jugador del Labé y sancionó un penal para el local. Los hinchas del visitante invadieron el campo y arrojaron piedras y otros objetos en enojo por el fallo. La policía reprimió con gases para frenarlos y mucha gente quiso huir de la frágil estructura.

Y pasó lo previsible. Los que intentaron huir por las dos salidas no pudieron y se generó una avalancha que hizo perder 56 vidas y un número similar de heridos, entre ellos muchos niños. Esas eran las cifras oficiales, pero distintos medios de prensa y organizaciones demostrarían que eran muchos más; incluso algunos fallecieron por querer escapar trepándose a los muros que rodeaban al 3 du Avril. Las víctimas fueron llevadas al hospital de la Prefectura de la ciudad, donde los médicos se vieron desbordados, por lo que algunas familias decidieron trasladar a algunas a clínicas privadas. A todo esto, grupos de soldados custodiaban la entrada del hospital para que los familiares no se aglomeraran. Mientras tanto, un comunicado de la Diáspora, grupo de guineanos en el exterior, informaba que las pérdidas eran alrededor de 300 y más de 100 heridos, y el Gobierno respondió advirtiendo que cualquiera que difundiese información falsa o maliciosa sería arrestado.

La tragedia no se cerró con los dolorosos sucesos. Un grupo de vándalos incendió la comisaría local. Al día siguiente, muchos se trasladaron a pueblos de los alrededores, en tanto los negocios cerraron, no hubo escuelas ya que los maestros decidieron no ir a trabajar y sólo iglesias y mezquitas permanecieron abiertas. Además se restringió el acceso a Internet en la zona.
Desde luego la Federación local y la CAF enviaron sus condolencias a las familias de los infortunados. Por su parte, el Gobierno se reunió con gente damnificada, anunció una investigación profunda y decretó tres días de luto a partir del 3 de diciembre. El 12, la famosa organización Amnesty International reclamó que la investigación fuera seria e imparcial. Finalmente, el 14 de febrero de 2025 un colectivo de organizaciones de derechos humanos presentó un informe que aseguró que el real saldo fue de 140 muertos, 11 desaparecidos y varios heridos, números harto superiores a los difundidos por servicios médicos y por el Gobierno.

Serios problemas de instalaciones, gente que sobrepasó la capacidad del estadio, intolerancia, incidentes, fallecidos, heridos, todo salpicado por la intimidante presencia de la Junta Militar. La clásica y triste versión de África se conjugó para una serie de desgracias que de otra forma, en un país desarrollado, tal vez hubiera sido atenuada. Y todo por un simple partido de fútbol amateur. Pero cuando las oscuras circunstancias se juntan, nada detiene una cruda realidad. Como pasó esa tarde en Guinea.  

0 comentarios:

Publicar un comentario