martes, 13 de noviembre de 2018

Arranca el Mundial Sub 17 en Uruguay

[Especial desde Montevideo] Con la participación de tres representativos africanos, comienza este martes el Mundial Sub 17 Femenino en Uruguay. En la primera jornada debutarán Sudáfrica y Ghana mientras que el miércoles será el turno de Camerún. 
En el Estadio Domingo Burgueño Miguel (Maldonado), Brasil y Japón jugarán el primer partido del certamen por el Grupo B que luego tendrá el debut de Sudáfrica midiéndose a México. Las sudafricanas fueron las primeras en llegar al territorio uruguayo y están comandadas por una ex internacional como Simphiwe Dludlu.

En el Estadio Charrúa de Montevideo, estará el plato fuerte de la jornada inicial con el choque a doble turno entre Uruguay y Ghana. Por el Grupo A abrirán la jornada Finlandia y Nueva Zelanda y luego, con entradas agotadas, las locales se medirán ante las chicas de Evans Adoyey, que tienen en Mukarama Abdulai a una de sus principales esperanzas. Ghana, ya derrotó Uruguay 5-0 en la primera fase de Azerbaiyán 2012 y tendrá a Mumuni Fuseina jugando su tercer Mundial Sub 17, ya que hizo su debut en Costa Rica 2014 con apenas 13 años. 

Mañana, en el Profesor Alberto Suppici de Colonia, Camerún se estrenará en el Grupo C desde las 14 horas locales ante un duro rival como Estados Unidos. En la misma zona, aparece Corea del Norte (campeón 2016 y 2008) que buscará comenzar con el pie derecho ante Alemania.

domingo, 11 de noviembre de 2018

Glorias de África: Nwankwo Kanu

[Por Diego Martín Yamus] La década del 90 fue la de la explosión de Nigeria, en África y en el mundo. Sus consagraciones continentales, su llegada al Mundial en 1994, su gloria olímpica. Pero no sólo los grandes jugadores eran los mayores. Los chicos, más allá de las dudas de su real edad, comenzaron a construir un futuro de oro para el país, por ejemplo con su título Sub 17 en 1993. Y entre ellos, un hábil mediocampista llamado Nwankwo Christian Kanu. Más rápido de lo esperado, ese difícil nombre dejaría la promesa para ser una realidad y, más tarde, otra gloria de la rica cantera nigeriana.
Kanu nació el 1 de agosto de 1976 en Owerri, ciudad al sureste de la nación, y comenzó a los 15 años en el Federation Works, un modesto club amateur de su pueblo, de donde enseguida pasó al entonces poderoso Iwanyanwu National, subcampeón del continente en 1988, actual Heartland FC. Y desde sus inicios, aún siendo una figura emergente, se cansó de ganar títulos. Como ya en 1993, cuando primero obtuvo la Premier League nigeriana, recién lanzada, y eso le valió la convocatoria a la selección Sub 17 para disputar la Copa del Mundo en Japón. Y allí marcó el primer hito de su carrera: con una soberbia actuación suya y sus cinco goles, más otros talentos en un once de ensueño, Nigeria arrasó a sus rivales y conquistó por segunda vez el título. Entre sus goles, Kanu le convirtió a Argentina en el tremendo 4-0 de la primera ronda. Y entre sus compañeros estaban Oparaku, Babayaro, Babangida y Oruma, con los que después tendría mucho para decir.

Una explosión de ese nivel no pasó de largo para los clubes europeos, y de inmediato el gran Ajax holandés lo contrató por más de 207.000 euros. Y vaya si Kanu respondió: en tres temporadas hizo 25 goles y ganó nada menos que nueve campeonatos: tres ligas, tres Copas de Holanda y tres internacionales: la Champions League ante el Milan en 1995, donde ingresó por el actual técnico de Camerún Clarence Seedorf; la Supercopa ante el Zaragoza en 1996 y la más grande, su segunda gloria, la Intercontinental 95 ante Gremio de Brasil por penales, en el mismo estadio Nacional de Tokio donde había sido campeón juvenil dos años antes. Es decir, la friolera de once vueltas olímpicas en sólo tres años de carrera.
Pero allí semejante diamante no pararía su racha. Junto a aquellos consagrados del 93, Kanu fue parte de la selección que se clasificó y viajó a los Juegos Olímpicos de Atlanta (Estados Unidos) en agosto de 1996. En su debut con Hungría, el joven aún en el Ajax marcó el gol del 1-0. Pero aunque las Águilas llegaron a las semifinales, no parecían candidatos a bajar al galáctico Brasil de Ronaldo y Bebeto, menos cuando éstos se imponían 3-1. Sin embargo lo hicieron: Augustine Okocha descontó y sobre el minuto 90, Kanu marcó el 3-3 heroico con una espectacular chilena tras un lateral de Okocha, enviando el partido al alargue, donde el primero que anotara el gol de oro se llevaba el premio. Y ése fue justamente Nwankwo, que con otra gran definición hizo el inolvidable 4-3 y condujo a los suyos a la final, en otro superduelo con Argentina, a quien también remontaron y vencieron 3-2 para colgarse la medalla de oro, la primera del fútbol africano en su historia olímpica.

Ese 96 iba a ser otro año impresionante para el talentoso 10, que recibiría el Balón de Oro al mejor africano. Porque apenas pasó la gloria de los Juegos, el Inter italiano lo fichó para ser parte de un plantel espectacular junto a Ronaldo, Simeone, Zanetti, Roberto Baggio y Recoba entre otros. Pero todo se oscureció por un largo tiempo. En la revisación médica se conoció que Kanu padecía problemas de corazón, por lo que se decidió operarlo de la válvula aórtica. La cuestión fue más dura de lo pensado, primero por una polémica entre el Inter y el Ajax por lo que el club neroazzurro consideró falta de cuidado del holandés, y sobre todo porque se dudó de si Kanu podría seguir jugando. La incertidumbre y la pena dominaron esos meses hasta que en Noviembre fue operado exitosamente, pero recién el 17 de julio de 1997, un año después de su llegada, pudo incorporarse al equipo de Milán. Y no le fue tan bien como antes, ya que por sus líos de salud actuó poco (sólo 12 partidos en tres temporadas) y no pudo ser campeón de la Serie A. Al menos logró sí la Copa de la UEFA en 1998, cuando entró en la segunda final con la Lacio. Igualmente, su mejor título lo hizo creando conciencia de su problema, al fundar la Kanu Heart Foundation para asistir a jóvenes africanos con dificultades.

A todo esto, en la selección nigeriana recién regresó tras cuatro años en 1997. El 17 de agosto, un mes después de su reaparición, debutó con la absoluta en un 0-1 con Guinea en Conakry, por el cierre de las eliminatorias para el Mundial de Francia, cuando Nigeria ya estaba clasificado. Así Kanu disputó su primera Copa grande, comenzando en la segunda fecha de suplente ante Bulgaria. También actuó ante Paraguay y en los octavos de final con Dinamarca, ambos ya de titular, pero los campeones olímpicos perdieron sorpresivamente 4-1 y se fueron. Tras el torneo, pasó al Arsenal de Inglaterra, empezando allí la última parte de su carrera. Y volvió a ser feliz con los Gunners: seis campeonatos locales con dos Premier League, dos FA Cups y dos Community Shield, en un equipazo con Dennis Bergkamp, Thierry Henry, Robert Pires y el entrenador, el legendario francés Arséne Wenger. Fue así que ese 99 se ganó su segundo Balón de Oro africano. Y en 2000 por supuesto que el técnico holandés Jo Bonfrére, el responsable de la gesta del 96, lo llevó a su primera Copa Africana de Naciones, justamente en su país junto a Ghana. Con la conducción del astro, los verdes arribaron a la final con Camerún en Lagos ante 60.000 personas. Pero el 2-2 final los obligó a desempatar por penales, y allí Nwankwo erró el suyo, igual que Ikpeba y Babayaro, y se debió conformar con el subcampeonato. Meses más tarde marcó su primer tanto con el nacional, el 22 de abril en la goleada 4-0 sobre Eritrea rumbo al Mundial de Corea y Japón, su segundo, en el que tuvo menos suceso actuando sólo ante Argentina y Suecia, y yéndose en esa primera fase. Ese 2002 vivió también su segunda CAN, pero en Malí sólo alcanzaron a llegar al tercer puesto.

En 2004 se marchó del Arsenal hacia el ascendido West Bromwich Albion, a quien antes había eliminado de la Copa de la Liga con un gol. Jugó otras dos CAN, en 2004 en Túnez y en 2006 en Egipto, donde Nigeria fue tercero nuevamente; él contribuyó a eliminar a los tunecinos por penales en los cuartos 2006 haciendo el decisivo. No tuvo la misma buenaventura en 2008, en Ghana, donde sólo jugó un partido y las Águilas fueron marginadas por los locales en los cuartos de final. Ya había cambiado de club, el último traspaso de su vida, en 2007 al más modesto Portsmouth. Y allí también sembró su grandeza al alzar la FA Cup, marcando el tanto del triunfo primero en la semifinal justamente ante el West Brom y luego, un un golazo en la final contra el Cardiff City, que fue el 1-0 del título.
Eran los últimos destellos de su calidad, pero no se iba a ir sin otro Mundial. Porque en 2006 Nigeria había sido eliminada sorpresivamente por Angola. Y para Sudáfrica 2010, el inédito en Africa, se clasificó con angustia en la última jornada. Entonces Kanu, que a comienzos de año actuó en su última CAN de Angola siendo tercero, formó parte del plantel del sueco Lars Lagerback, pero no fue tenido en cuenta y sólo estuvo en la despedida de la primera ronda, cuando tras caer con Argentina y Grecia igualó 2-2 con Corea del Sur, el 12 de junio en Durban. Kanu fue reemplazado por Obafemi Martins a los 57 minutos, y ése fue su último partido con su país, para el que aportó 87 presencias y 12 goles. Continuó en el Portsmouth, pero el club descendió a la Football League One, la tercera división inglesa, y envuelto en una fuerte crisis económica debió dejar ir a varios futbolistas, entre ellos el nigeriano, quien se alejó molesto con una deuda impaga de casi 3 millones de euros. Participó por última vez activamente el 18 de octubre de 2011, en la derrota de visitante 0-1 con Ipswich Town, cuando ingresó por el portugués Ricardo Rocha a los 75 minutos, y luego estuvo varios encuentros más en el banquillo, el último el 2 de enero de 2012 en el 2-0 de local ante el Watford, obviamente sin jugar.

En la actualidad, Nwankwo está bien de su problema, tras ser nuevamente operado en 2014 para reparar su válvula aórtica. Es embajador de la FIFA y de la Federación nigeriana, pero su mayor y mejor labor sigue siendo su fundación, que según él le ha salvado la vida a mucha gente, entre ellas de bajos recursos. Él ayudó a una mujer a llevar al hospital a su hija en grave estado, mientras concentraba con la selección para un partido de una Copa Africana. Reside en Hertfordshire, Inglaterra, junto a su esposa y sus tres hijos. Tanto amor, tanta felicidad, no sólo con una pelota. Es así, Nwankwo Kanu se quedó para siempre en el corazón de la gente.

sábado, 10 de noviembre de 2018

¡Esperance Campeón!

Tras una final de ida plagada de polémicas y sanciones posteriores también discutidas, este viernes se disputó la final de vuelta de la Champions y el Esperance de Túnez goleó 3-0 al Al Ahly egipcio para consagrarse campeón por tercera vez en la historia del certamen luego de los títulos en 1994 y 2011. Además, con este triunfo se toma revancha en cierto modo de la final de 2012, cuando cayó justamente contra el rival de hoy.
Yendo al partido de la jornada en el Stade Olympique de Rades, los Sangre y Oro llegaban con la ilusión de dar vuelta el 3-1 de la ida pero se encontraron con un primer tiempo parejo. Cuando parecía que la primera parte no tendría goles, apareció Saad Bguir para adelantar al equipo de Moine Chaabani. Y antes de los 10 minutos del complemento, nuevamente Bguir -esta vez de cabeza- puso las cosas 2-0 y con ventaja para el Esperance por el gol de visitante de la ida. 

Sobre los 85, el mundialista Anice Badri, en una corrida memorable, remató de derecha para hacer inútil la estirada de El Shenawy y sentenciar el título del equipo tunecino. Fue el enfrentamiento número 16 entre ambos equipos en la competición y el Esperance pudo ganar por cuarta vez, con 6 derrotas y 6 igualdades.
Con este nuevo título, el equipo de Chaabani se suma al Raja Casablanca (Marruecos), Hafia Conakry (Guinea) y Canon Yaoundé (Camerún) con tres logros en la competencia. Sigue liderando Al Ahly con 8 seguido por TP Mazembe (RD Congo) y Zamalek (Egipto) con 5.

Más allá del importante premio por ser campeones (2.2 millones de euros), el Esperance se ganó también el derecho de representar a África en el Mundial de Clubes siendo su debut el 15 de diciembre ante el ganador de Al Ain (Emiratos Árabes Unidos)-Team Wellington (Nueva Zelanda).

Siete años después, y con algunos jugadores que se repetirán, el Esperance irá por la revancha. En Japón 2011, bajo la dirección técnica de Nabil Maaloul -entrenador de Túnez en el último Mundial- perdió en sus dos presentaciones ante Al Sadd de Qatar y ante Monterrey de México. El arquero Ben Cherifia, el capitán Khalil Chemmam, Khenissi y Derbali repiten y con nuevas figuras como Badri, Bguir, el argelino Belaili, el camerunés Kom o el marfileño Coulibaly buscarán mejores resultados en EAU.   

viernes, 9 de noviembre de 2018

Dludlu, guía para las sudafricanas

La delegación sudafricana fue la primera en llegar a Uruguay para el Mundial Sub 17 femenino que comenzará el martes 13 de noviembre. De la mano de Simphiwe Dludlu, Sudáfrica regresa a la Copa Mundial Femenina Sub-17 por primera vez desde su debut en el certamen, en Trinidad y Tobago 2010, donde perdió sus tres partidos de la fase de grupos. 

En la cita en suelo uruguayo, Sudáfrica integrará el Grupo B, disputando sus dos primeros partidos en Maldonado; el día inicial ante México y tres días después contra Japón, cerrando la fase de grupos en Montevideo ante Brasil.

En Dludlu (ex futbolista), las jóvenes han encontrado a alguien que nació para motivar. FIFA.com conversó con ella en vísperas de la gran cita para poner en contexto el logro de Sudáfrica y comprender su filosofía de trabajo.
  
¿Qué significa esta oportunidad para el país y el programa de fútbol femenino? 
La oportunidad de ir a competir en la Copa Mundial tras siete años y tan solo por segunda vez en la historia del fútbol femenino de nuestro país es increíble. Este hito es una palmada en la espalda para todas las partes implicadas en el desarrollo del fútbol femenino en este país. Es motivación para nosotras, para seguir trabajando duro y seguir subiendo el listón exigiéndonos más a nosotras mismas. Simplemente, significa que vamos por el buen camino, aunque aún hay margen de mejora. 

Usted es la primera jugadora de la selección absoluta de Sudáfrica (63 convocatorias) que entrena a un combinado de su país para la Copa Mundial. ¿Cuáles son sus objetivos como técnico de cara a Uruguay 2018? 
Quiero ir a aprender todo lo que pueda, vivir esa experiencia y mezclarla con mis propios conocimientos para ser mejor entrenadora y mejor persona. Quiero desafiarme a mí misma para estudiar el nivel de las tendencias en cuanto a entrenamiento a nivel mundial y el comportamiento de los entrenadores en competiciones de alto nivel. Quiero dar lo mejor de mí misma y demostrar mis cualidades representando a cada jugadora de mi equipo con confianza. 

Además, da charlas de motivación, es bailarina y está claro que es toda una fuente de energía para el equipo. ¿Cómo motiva a las formaciones a las que entrena? ¿Puede explicarnos algunas de sus estrategias y filosofías? 
Para mí lo más importante es decir bien claro que rendirse no es nunca una opción y siempre les prometo trabajo duro y compromiso total. Soy de la vieja escuela, así que el trabajo duro es lo único que conozco. Las motivo convirtiéndome en una más de ellas. Jugamos juntas dentro y fuera de la cancha. Siempre quiero que vean lo mejor y lo peor de mí para que sean capaces de separar los dos y comprender el camino de grandeza y ansia para adaptarse y estar a la altura en diferentes ocasiones. Saben que en mí tienen una mentora, una amiga, una hermana y una consejera. 

¿Cómo puede esta selección sudafricana inspirar a toda una generación de jugadoras en el país? 
Hemos demostrado que es posible luchar para conseguir la oportunidad de competir al más alto nivel, que es posible venir de entornos desfavorecidos y aun así que tus sueños se conviertan en realidad. Queremos inspirar a todas las niñas que sueñan con jugar, queremos dar esperanza a quienes no creen en sí mismas. Queremos confirmar que tenemos talento como nación. Trabajo duro, dedicación y disciplina son las áreas clave que siempre influirán en nuestro éxito. Puede que no seamos uno de los países líderes del fútbol femenino, pero tenemos la capacidad de mejorar y hacer realidad nuestra grandeza.

jueves, 8 de noviembre de 2018

Presencia africana en la Champions

La Champions League en Europa empieza a entrar en la etapa definitoria de la fase de grupos y repasamos la actualidad y las actuaciones de los jugadores africanos. Aunque la cuarta fecha que finalizó hoy tuvo solamente los goles del maliense Marega (Porto), el marfileño Assalé (Young Boys) y el argelino Mahrez (Manchester City), muchos otros futbolistas del continente fueron protagonistas.

El Brujas de Bélgica, por ejemplo, que sorprendió goleando en su visita al Mónaco por 4 a 0, contó entre los titulares con Mata (Angola), Nakamba (Zimbabwe) y Diatta (Senegal). El marroquí Ait Benasser fue reemplazado en el segundo tiempo en el equipo del Principado donde el ingreso del maliense Almany Touré de poco sirvió. 

En el otro partido del Grupo A, el Atlético de Madrid del ghanés Thomas Partey se impuso 2-0 al Borussia Dortmund del marroquí Achraf Hakimi

En el Grupo B, uno con los de menos presencia africana, el Inter de Milan -con 90 minutos en cancha del ghanés Kwadwo Asamoah- rescató un empate 1-1 sobre el final ante el Barcelona, mientras que el Tottenham -con el marfileño Serge Aurier desde el inicio- lo dio vuelta ante el PSV y ganó 2 a 1.
El Liverpool de Matip (Camerún), Mané (Senegal) y Salah (Egipto) tuvo una complicada visita al Estrella Roja de Belgrado que se impuso 2-0 con doblete de Pavkov y un buen partido del comorense El Fardou Ben Nabouhane. Por el mismo Grupo C, el Napoli del senegalés Koulibaly terminó 1-1 ante el PSG. En la última parte del encuentro ingresaron el argelino Ounas en el equipo italiano y el camerunés Choupo Moting para los franceses. 

El líder del Grupo D, el Porto, goleó 4-1 -el maliense Marega hizo el segundo- al Lokomotiv de Moscú que tuvo al nigeriano Idowu en el lateral izquierdo. En el equipo portugués el argelino Brahimi jugó 68 minutos. El escolta de la zona es el Schalke que venció 2-0 al Galatasaray. Los alemanes tuvieron al senegalés Sané y al marroquí Harit desde el inicio al igual que el marroquí Belhanda, el senegalés Ndiaye, el caboverdeano Rodrigues y el nigeriano Onyekuru por el lado de los turcos.
El Ajax de Onana (Camerún), Ziyech y Mazraoui (Marruecos) perdía en su visita al Benfica pero lo pudo empatar y es segundo en la zona E, detrás del Bayer Munich que venció 2-0 al AEK de Atenas.

En el Grupo F, hubo pocos minutos para el burkinés Bertrand Traoré en el Lyon que empató 2 a 2 ante el Hoffenheim. En los alemanes jugó el argelino Belfodil y el ghanés Nasim Nuhu vio la tarjeta roja en el inicio del segundo tiempo. Lidera esta zona el Manchester City, que con un gol de Mahrez, goleó al Shakhtar Donetsk 6 a 0. El nigeriano Kayode jugó la última media hora para los ucranianos.

La zona con menos presencia africana de la competición, la G, tuvo al único representante en el banco. Es que el nigeriano Ubong Moses Ekpai no vio minutos en la derrota del Viktoria Plzen ante el Real Madrid por 5 a 0.
Por último, el gol del marfileño Roger Assalé era la igualdad transitoriamente de la visita del Young Boys al Valencia, pero los españoles terminaron ganando 3-1 con el centroafricano Kondogbia en el mediocampo. En el elenco suizo también fueron titulares el camerunés Ngamaleu y el marfileño Sanogo e ingresó Nsamé (Camerún) en el complemento. En Juventus 1-Manchester United 2, los centrales Benatia (Marruecos) y Bailly (Costa de Marfil) no tuvieron minutos en cancha.

martes, 6 de noviembre de 2018

Azaro se pierde la final

El partido de ida de la final de la Champions dejó muchas polémicas y varias cosas más allá del triunfo de Al Ahly 3-1 sobre el Esperance. A los inconvenientes en la llegada de la delegación tunecina al Borg El Arab Stadium, se sumaron las dudas en la utilización del VAR y la actuación del árbitro argelino Mehdi Abid Charef.

El club de Túnez se sintió perjudicado y por eso mismo el sábado, un día después del encuentro en Egipto, los dirigentes se reunieron de urgencia para presentar una queja formal a la Confederación Africana de Fútbol (CAF). Y en la tarde de este lunes llegó la resolución por parte del Comité de Disciplina de la entidad comandada por Raymond Hack.
El más perjudicado fue el goleador marroquí Walid Azaro, quien fue protagonista en los dos penales cobrados a instancias del VAR para Al Ahly. En el segundo penal que cobró Abid Charef, Azaro se rompió la camiseta a propósito y fue detectado por las cámaras de TV. La queja tunecina también mencionó un golpe sobre Chamseddine Dhaouadi por lo que Azaro recibió dos partidos de suspensión y no podrá estar en la revancha del viernes en la que Al Ahly irá por la novena Champions de su historia.

Además, el multicampeón egipcio deberá pagar una multa de 20.000 dólares. Y por último, el entrenador Patrice Carteron deberá presentarse a declarar para ahondar más en una supuesta agresión que habría recibido de parte de un jugador del Esperance.

En lo único que no tuvo éxito el club tunecino fue en la eliminación de las amarillas para Dhaouadi y el camerunés Franck Kom, que se mantienen y le impedirán a ambos estar el viernes en Rades.     

viernes, 2 de noviembre de 2018

Otra experiencia africana para Zapata

Tras experiencias en el Sunshine Stars (Nigeria), Mpumalanga Black Aces (Sudáfrica), Gaborone United (Botswana) y AFC Leopards (Kenia), el entrenador argentino Rodolfo Zapata tendrá una nueva oportunidad en el continente africano. Es que en las últimas horas arribó a Botswana para hacerse cargo del Township Rollers. Desde Gaborone, mientras se reaclimata a un país en el que ya dirigió, el técnico dialogó con Sporting África y compartió sus primeras impresiones desde la capital de este país del sur del continente.
¿Cómo se da este regreso a Botswana?
Venía de hacer un buen trabajo en Kenia, dejando al AFC Leopards entre los tres mejores luego de tomar el equipo en una situación difícil. Cuando me llamó Jagdish Shah, el megamillonario presidente del Township Rollers,  no dudé en renunciar y asumir un nuevo desafío. Me conocía de mi paso por el Gaborone United y le gustó lo que hice. Vengo en reemplazo del serbio Nicola Kavazovic. Él se hizo cargo del AFC Leopards así que invertimos los roles.

Este sábado visitan al Gaborone, tu ex equipo, en el clásico...
La prensa y la gente lo toman como algo especial, porque vuelvo a la contra. En el medio tuve mi experiencia en Kenia. Del Gaborone me fui por problemas financieros pero a pesar de ello hicimos una buena campaña y promoví muchos jugadores al seleccionado de Botswana. Propusimos un buen fútbol y llegamos hasta semifinales de la Copa. Pudimos superar muchos problemas, como paros por falta de pago, pero hicimos un buen trabajo.  

¿No podrás estar en el banquillo todavía?
Exacto. Como no tengo el permiso de trabajo y el papeleo migratorio en condiciones no podré estar en el campo de juego pero sí estaré siguiendo todo desde la platea.
¿Con qué equipo te encontraste?
Llego con el equipo puntero y el campeonato avanzado. Así que me tengo que adaptar al equipo y a los jugadores. Es un conjunto que viene campeonando en los últimos tres campeonatos y el dueño no dudó en contratarme cuando Nicola renunció. Firmaré hasta final de temporada y después veremos cómo siguen las cosas.

Presentado esta semana, Zapata comienza con un desafío importante en el clásico del país. También pronto deberá empezar a pensar en la Champions League continental que este sábado tendrá el sorteo de los primeros cruces de la ronda preliminar a disputarse entre los últimos días de noviembre y primeros de diciembre.

Con antecedentes como el de Oscar Fullone (ASEC Mimosas y Raja Casablanca), Ángel Cappa (Mamelodi Sundowns de Sudáfrica), Fabio Costas (Costa do Sol) o los seleccionadores Carlos Bilardo (Libia), Héctor Cúper (Egipto) o Esteban Becker (Guinea Ecuatorial), el nombre de Rodolfo Zapata es una referencia cada vez mayor si de técnicos argentinos en África hablamos. 

Triunfo de Al Ahly en la final de ida

Con un impresionante marco en el Borg El Arab Stadium de Alejandría, Al Ahly de Egipto sacó ventaja en la final de ida de la Champions sobre el Esperance (Túnez). Fue 3 a 1 para los dirigidos por el francés Patrice Carteron que el viernes que viene irán por el noveno título para la institución y el pase al Mundial de Clubes.
Tras una media hora donde los equipos se dedicaron a estudiarse y respetarse, sobre los 35 minutos el árbitro argelino Abid Charef marcó penal del arquero visitante Ben Cherifia sobre el marroquí Azarou. Los asistentes del VAR lo llamaron a revisar la jugada y a pesar de las dudas que quedaron Abid Charef confirmó su decisión y el interminable Walid Soliman abrió el marcador con un zurdazo alto. El primer tiempo terminó con el 1-0 en favor del equipo egipcio.

En el complemento, cerca de los quince minutos, Al Sulaya se filtró entre los centrales tunecinos y definió bajo ante la salida de Ben Cherifia pero con poco menos de media hora por jugar, una salida apresurada de El Shenawy posibilitó el descuento del argelino Belaili de penal.  
A los 75 minutos, y nuevamente por intervención de Abid Charef y el VAR, Al Ahly se encontró con un nuevo penal -este aún más imperceptible- y Soliman no falló para dejar las cosas 3-1. El mismo número 11 podría haber liquidado la serie, pero su tiro libre dio en el travesaño.

En una semana, se conocerá el nuevo campeón africano. Con 8 títulos en su historia, y siendo el máximo ganador de la competición, Al Ahly se perfila como amplio favorito y querrá sacarse la espina del año pasado cuando perdió la final con Wydad Casablanca. Mientras que Esperance -campeón en 1994 y 2011- irá por la hazaña ante su gente. 

jueves, 1 de noviembre de 2018

Champions: La final

El Al Ahly egipcio y el Espérance tunecino están a un paso de la gloria. Todas las miradas apuntarán al Estadio Borg El Arab el 2 de noviembre y al Estadio Olímpico de Radés el 9 de noviembre para ver quién sale vencedor en la final de la Liga de Campeones de la CAF y representará a África en la Copa Mundial de Clubes de la FIFA EAU 2018.

El grande cairota confía en escribir un nuevo capítulo brillante en su ya rutilante historia. Tras haber quedado subcampeón en 2017, tropezar en el último escollo por segundo año seguido sería un golpe durísimo para sus aficionados, que consideran a su equipo como el eterno favorito en esta competición merced a sus 8 títulos precedentes.

Durante esta campaña, Al Ahly tuvo un flojo arranque en la fase de grupos antes de encontrar su ritmo. La pegada en ataque de los Diablos Rojos salió a relucir en el tramo final de la competición para propulsar al equipo hacia la final. A las órdenes del técnico francés Patrice Carteron, el cuadro egipcio ha armado un bloque pragmático y sólido, sin dejar de ser eficaz en ataque y tácticamente disciplinado. El equipo confía especialmente en la rapidez y verticalidad de Walid Soleman, que también aporta bastantes goles.

A sacarse la espina de Radés
Para el Espérance, la idea de volver a perder frente a Al Ahly en su feudo de Radés resulta casi inconcebible. El haber perdido en casa contra el grande egipcio en la final de 2012 y en los cuartos de final de 2017, y de nuevo en la fase de grupos de este año, es algo que lleva tiempo trayendo de cabeza al conjunto tunecino y a su afición, y que sin duda deberán solucionar si quieren conquistar el título esta vez.

Pero antes, el Espérance necesitará obtener un buen resultado en la ida (algo que ha venido logrando en sus últimas visitas a Egipto). El equipo tunecino sabe que no encajar goles allí, y si fuese posible marcar un tanto, le dejaría muy encarrilada la conquista del título. Sin embargo, en lo que llevamos de la presente edición, el Espérance solo ha obtenido 2 victorias fuera de casa, además de 4 empates.

Los jugadores de Mouine Chaabani procurarán evitar que se repita lo que ocurrió en su semifinal contra el Primeiro de Agosto. Tras haber perdido por 1-0 el primer asalto en Angola, encajaron otro gol al comienzo del choque de vuelta, y tuvieron que realizar una remontada milagrosa para pasar a la final.

Los rivales, en cifras 
Al Ahly ha jugado 12 encuentros desde que arrancó en la segunda ronda preliminar con 8 victorias, 2 empates y 2 derrotas. Llega con 23 goles goles a favor (1,91 por encuentro) y 8 goles en contra (8 encuentros con el arco a cero). 
Esperance ha disputado 14 partidos (empezó a jugar una ronda antes) con 8 victorias, 4 empates y 2 derrotas. Suma 22 goles a favor (1,57 por partido) y 9 goles en contra (7 partidos con puerta a cero). 

¿Sabías que...? 
  • Al Ahly y Espérance se han enfrentado 14 veces en este certamen. Su duelo más memorable se produjo en la final de 2012. El Espérance regresó de El Cairo con un 1-1 que parecía ponerle con ventaja, pero Al Ahly revirtió la situación en Radés al imponerse por 1-2 (y por 2-3 en el cómputo global). 
  • En sus 14 enfrentamientos anteriores, el resultado más repetido ha sido el empate (6 veces). Al Ahly ha ganado en 5 ocasiones frente a 3 victorias del Espérance (la última, en la vuelta de la semifinal de 2010). 
  • Al Ahly disputará su 12ª final continental, de las que ha ganado 8. Esas dos estadísticas constituyen sendos récords de la competición. 
  • Para el Espérance, esta será su séptima final. De las 6 anteriores, ganó 2 y perdió 4 (la última contra… Al Ahly). 
  • Anice Badri (Espérance), con 7 goles, y Walid Azaro (Al Ahly), con 6, pugnarán asimismo por ser el máximo artillero de la presente Liga de Campeones. 
  • Ambos equipos se enfrentaron ya en la fase de grupos de este año. Tras firmar un 0-0 en El Cairo, Al Ahly obtuvo una peleada victoria en Túnez (0-1) gracias a un gol de Walid Azaro.
Fuente: FIFA.com

martes, 30 de octubre de 2018

La bota albina de Diego

[ESPECIAL para The Line Breaker/ Ilustración de Sergio Ucedo] A fines de 1981, Boca se dirigió a un destino exótico para realizar una gira: Costa de Marfil. Entre sus estrellas se encontraba un joven medio retacón y de rulienta cabellera del que el mundo ya estaba empezando a hablar. Usaba el 10 de dorsal y respondía al nombre de Diego Armando Maradona.

Muy pocos olvidaron aquella visita del equipo argentino al continente africano. Menos Salif, un niño albino de Costa de Marfil, que recibió un premio –un regalo-, que le cambió la vida para siempre, por el resto de sus días.

“Ahí vive Salif, el niño de la bota de oro”, se suele escuchar en los alrededores de la casilla de ese joven que nunca se hubiese imaginado que un objeto, más precisamente un calzado, lo volvería una de las atracciones de su barrio.

“Amplio éxito de Boca en Costa de Marfil”, tituló uno de los diarios de mayor circulación de Buenos Aires tras el primer partido que Boca le ganó 5-2 al Stade de Abidján. Diego parecía estar ausente en el comienzo del partido y, a pesar de la ventaja inicial por los goles de Escudero, los locales alcanzaron el empate con un doblete de Vincent Kouadio. Quizás el Pelusa acusaba los efectos de lo vivido el día anterior en las calles de la capital marfileña…

El plantel de Boca había visitado algunos lugares emblemáticos de la capital del país presidido en aquellos días por Félix Houphouët-Boigny. Cuando el colectivo se dirigía rumbo al hotel Ivoire para comer y descansar de cara al partido del otro día, hubo algo que a Maradona le llamó la atención mientras miraba por la ventanilla.

“Pará acá maestro”, le dijo Diego al chofer. Sylvain, que entendía poco y nada de castellano, miró al traductor quien repitió lo dicho por Maradona en francés. Sylvain aminoró la marcha. El bus se detuvo en la zona del Port Bouet donde un grupo de niños jugaba un partido improvisado. De ese grupo, hubo un niño al que Diego le prestaba especial atención. Miraron un rato el partido junto a Brindisi y Escudero.

“El arquero es bueno” comentó Diego a sus compañeros. El arquero era Salif, un niño albino que había llegado hacía unos años a Abidjan junto a sus padres provenientes de Tanzania. Allí, los albinos son perseguidos, están condenados a sufrir. La gente piensa que no mueren. Los cazan, los matan. Los llaman fantasmas. Por eso Salif y sus padres tuvieron que huir en busca de un poco de tranquilidad.

Además de que era bueno, a Diego también le impactaron los lentes negros y el gorro oscuro de Salif. Contrastaban con el blanco de su piel y la claridad de su cabello.

“El albinismo es una condición genéticamente heredada que reduce la cantidad de pigmento de melanina que se forma en la piel, el cabello o los ojos”, escuchó Diego de boca de Cyrille, el padre de Salif que también estaba mirando el partido de su hijo.

Desde la puerta del colectivo, con un Sylvain preocupado porque caía la noche en los suburbios de Abidján, Yiyo Carnaglia llamó a los jugadores que habían bajado, instándolos a subir ya que esperaba la cena en el hotel. Diego se quedó con ganas de conocer a Salif, de saber más de su historia y del albinismo.
Aquel primer partido que Boca empataba ante el Stade Abidján, lo terminó ganando con un hat-trick de Diego. “A los 31 minutos, Maradona, que había prometido a los marfileños un espectáculo de calidad, se desencadenó repentinamente y marcó tres goles en cuatro minutos, en medio de las ovaciones del público”, contó un diario argentino de la época.

Tras el partido y la cena en el hotel, Diego aprovechó la sobremesa para indagar más sobre el albinismo. La mente le había quedado en Salif. “Diego

, el albinismo es una realidad muy palpable en África. En Tanzania, donde nació Salif, una de cada 1.400 personas es albina. Nacer albino en África es realmente un problema. Les cortan partes de sus cuerpos pedidas por brujos locales. Traen problemas a sus padres en la escuela, los compañeros les tienen miedo, les da miedo tocarlos. Para muchas familias son un estigma”, le comentó el médico del plantel, que había cruzado unas palabras con el padre de Salif, a Diego.

En la previa del segundo amistoso ante el ASEC Mimosas, Maradona le pidió al médico, al traductor y a Carnaglia que lo acompañaran a la canchita a ver a Salif. Aunque el sol empezaba a caer en Abidjan, Salif seguía firme con su gorro y sus lentes. Eran para protegerse del sol que tanto daño les hace a los albinos.

Salif volaba de palo a palo a pesar de su débil visión, otro de los males que aquejan a los albinos. Diego esperó que terminara el partido y lo llamó a un costado.

“Hola Salif. Soy Diego, seguramente no me conozcas ni sepas quien soy, pero el otro día pasé junto a mis compañeros de Boca, te vi y me impactó tu forma de atajar”, le dijo Diego ayudado por el traductor.

“Te traje un regalo” agregó Maradona mientras sacaba de su mochila Puma el par de botines que había usado en el primer partido de la gira.

“Merci Diegó-“, dijo Salif y tomó el regalo. Su padre también agradeció a Diego y sus acompañantes por el gesto. Se despidieron rápidamente porque en un rato Boca cerraba su gira por Costa de Marfil.

Con dos goles de Trobbiani y uno de Alves, el Xeneize le ganó 3-2 al ASEC y concluyó su segundo periplo por África.

“La gente tiene que entender que Maradona no es una máquina de dar felicidad”, diría el Diego al año siguiente de la gira. Sin embargo, los botines que le había regalado a Salif le habían cambiado la vida y lo habían vuelto una de las atracciones del barrio.

Mucho más cuando en 1986 la Argentina fue campeona del mundo y Maradona se convirtió en el mejor jugador del planeta.

“¡Merci Diegó! ¡Mercí Argentina!” gritaba Salif el día que el seleccionado de Bilardo se consagró en México. Contento y alegre corrió y corrió hasta cansarse por las calles de su barrio con los botines en alto. Con la bota albina de Diego.