EPISODIO 8 [Por Diego Martín Yamus] El deseo de un hincha de ver un partido de fútbol en cualquier parte del mundo es uno de los elementos que le dan vida al deporte. Pero cuando ese deseo se transforma en locura todo se torna oscuro. Justo diez años después de la tragedia de Orkney en 1991 en el gran choque Kaizer Chiefs-Orlando Pirates, Sudáfrica vivió otra de peores consecuencias entre ambos colosos aquel 11 de abril de 2001 en el mítico Ellis Park de Johannesburgo, en el mejor encuentro de la fecha 29, en medio de una apasionante lucha por el título de la ya extinta NSL Premiership.
Como casi todas las versiones de un suceso así, la sobreventa de entradas fue la culpable del desastre; se informó de unas 90.000 personas en una cancha con 60.000 lugares de capacidad. Media hora antes del cotejo comenzaron los problemas cuando miles de hinchas sin boleto quisieron ingresar de cualquier forma, agrediendo a personal de seguridad. El jefe del operativo policial llamó urgente por radio pidiendo refuerzos, pero sólo agentes de una unidad cercana al barrio de Soweto donde se jugaba podían ir, mas tardaron mucho en llegar por el inoportuno gran tráfico en los alrededores. Mientras tanto, los alocados fanáticos siguieron ingresando y la Policía arrojó gases lacrimógenos tratando de dispersarlos. Sólo logró desatar lo peor: se produjo una avalancha donde la mayoría quedó aprisionada contra las vallas de alambre de púa que rodeaban al campo. Cuarenta y tres personas dejaron su vida y alrededor de 170 fueron heridas, mientras el partido fue suspendido en el minuto 33 cuando los Chiefs y los Pirates iban 1 a 1.
Todo empeoró con la demora de las ambulancias por el tráfico, con lo que quienes lograron huir de la trampa mortal fueron evacuados en helicóptero; incluso una ambulancia no pudo llegar porque el andamiaje de una cámara de televisión le cortó el paso. Muchas de las desgraciadas almas estaban tendidas en el césped tapadas con mantas, mientras se seguía solicitando desesperadamente ayuda por micrófono. El horroroso espectáculo era transmitido en vivo por la cadena estatal. Milton Nkosi, responsable de la BBC, describió: “Vi a personas atrapadas debajo de los pies de la multitud, algunos debajo de mis pies; desafortunadamente tuve que caminar por encima de otros para intentar escapar y salvar mi propia vida”.
Cuatro días más tarde, el 15 de abril, se realizó en el lugar de la tragedia una ceremonia de purificación de los cuerpos, a la que asistió el presidente Thabo Mbeki, otros políticos, jugadores y familiares de las víctimas. Justo en el momento en que, con la figura del ex mandatario Nelson Mandela como cara, Sudáfrica hacía campaña para organizar el Mundial 2010. El vocero de la FIFA, Keith Cooper, manifestó al respecto: “No debemos apresurarnos en culpar al país por este incidente, sólo porque es Sudáfrica”.
Finalmente, aquel torneo se lo terminaría llevando el Orlando Pirates. Y la figura de Mandela consiguió tres años después que la FIFA le diera al territorio el honor de ser el primero de África en hospedar el Mundial. Quizá fuera un homenaje a esas inocentes almas. Pero semejante triunfo sudafricano nunca puede hacer olvidar muertes de simples hinchas de fútbol, más allá de sus conductas. En las afueras del estadio, una placa conmemorativa con los nombres de los 43 aficionados fallecidos, no dejará nunca de recordar aquel día. Para que no vuelva a pasar...
0 comentarios:
Publicar un comentario